domingo, 24 de enero de 2010

FINDE MOTERO

Bueeeno, tras la tormenta viene la calma lo que en lenguaje motero viene a decir que tras unas semanas de lluvia, frío, viento y mucho trabajo, al fin tendremos unos días libres con previsiones halagüeñas en cuanto a la meteorología.Y en fin de semana!!!!
Ha sido un finde completito, el viernes cena en casa con Ana y Marcelo,Tania e "Isi". la cena no demasiado elaborada pero se comieron todo, así que contentos los anfitriones. El caso era pasar una velada agradable y los cumplimos con creces. Luego jugamos un rato a la "Wii" y otro rato a "Cranium".
Lo pasamos genial.
Y el sábado, a pesar de irnos a la cama a las cuatro de la mañana, nos levantamos con energía y nos pusimos en marcha hacia la Sierra de Gredos, me apetecía que Almu conociera el Puerto del Pico y la Plataforma de Gredos. Dicho y hecho. La mañana estaba fresca y nublada, pero sin atisbo de lluvia en el cielo. Además apenas nos encontramos con tráfico.

La subida hacia el Puerto del Pico un fin de semana de verano, significa que te adelanten motos deportivas (y no tan deportivas) por todos los lados.El rodar un sábado de enero, nublado y con fresco hace que la compañía sea mucho más tranquila, algún rutero que otro y pocos coches. hasta las cabras montesas se tumbaban a rumiar cerca de la carretera de lo tranquilas que estaban.
Parada breve en el alto y hasta la Venta del Obispo. Me gusta porque está (para desgracia del dueñño imagino) menos transitada que la Venta Rasquilla y se come genial. Además, meterse una ración de "patatas revolconas" un par de montados de lomo y queso, cerveza, un vinito y dos cafés,sentados junto a la chimenea y pagar 9 euros por todo, hace que merezca la pena venir por aquí.

Tras el breve pero rico aperitivo, nos acercamos hasta las Plataforma de Gredos, punto de partida de los montañeros (y no tan montañeros) para subir hacia el circo glaciar y el Almanzor, cumbre de la serranía.

Parada corta y vuelta hacia casa. Pasamos por Solosancho, y me apunto en el "disco duro" que tenemos pendiente una excursión para visitar los castros vetones, pero tendrá que ser más avanzado el año que venir de paseo por estos pagos en invierno, es algo poco recomendable, salvo que sea uno descendiente de los Vetones o del mismo Burgos, claro.
Pasamos por Ávila, ya que con el frío que hace apetece un cafetito, y nos lo tomamos junto a la catedral. Al salir, el fresco ha arreciado y no me apetece volver a Madrid por la autovía, así que nos tiramos en tumba abierta por la carretera nacional N-403 hacia El Barraco. Llegando al pueblo por el que entrena carlos Sastre notamos que la temperatura es más benigna, porque en La Paramera hacía un fresquete que da gusto.

LLegando a los madriles, nos damos cuenta perfectamente de lo maravilloso que es pasar un día por la Serranía de Gredos en moto, sin apenas coches, con silencio, paisajes preciosos y buen yantar: el atasco de coches camino a los centros comerciales del Tres Aguas y del Parque del Oeste es de aúpa.¿Cómo puede la gente venir a estos sitios en masa? me parece demencial. Pero bueno, cuanta más gente ande por aquí, más tranquilos estarán los parajes a los que nos gusta ir de ruta. Y que siga así.
En casita un menú rico, película y a la cama. Mmmhhhhhh
Y el domingo, aunque las previsiones no eran precisamente de cielos despejados, veo al asomarme a la ventana que el día pinta bien. Almu, ¿paseo en moto? "Siiiiii".
Hala, otra vez en marcha!!!!!!!!! Destino, Torrelaguna, Patones (sólo de pasada) y EL Atazar. La mañana está casi perfecta para estar a mediados de enero; soleada y no demasiado fresca. El tráfico es algo intenso hasta la zona del RACE, pero no es agobiante. Tras el desvío por El Molar, la calma: ni un coche. perfecto.

Pasamos por Torrelavega y observamos los desmanes que (también aquí) la presión inmobiliaria ha conseguido; casas/clones, repetidas en calles enteras. que horror!!
Pero bueno, buscamos el desvío hacia Patones y nos limitamos a subir y bajar. Un abreve parada para disfrutar brevemente del paisaje, pero no nos entretenemos demasiado por mi alergia*
Y seguimos ruta hacia El Atazar, la subida sin coches y parando de cuando en cuando para que Almu (qué leñe, y el conductor claro) disfrute del paisaje; impresionante la verdad.


Pasamos la presa y en el pueblo nos tomamos una cervezuca con unos torreznos, nada del otro mundo. Pero el paisanaje es divertido, comentando sus vidas y hablando del tiempo y de trabajo. pagamos, y vuelta a casa. El regreso a Madrid, sin pena ni gloria. Pero antes de ir a casa, Almu decide que comamos en el restaurante chino cerca de casa de su hermano y así hacemos. me gusta este restaurante, no es caro, está limpio y se sale por bastante del clásico "chino cutre". Recomendable.
Siestecilla en casa y un buen rato leyendo para terminar el día, que mañana es lunes y toca madrugar para ganarnos las lentejas.
Ha sido un buen finde. Y mañana es 25, nueve meses ya.......Mmmhhhhhhh

miércoles, 6 de enero de 2010

París 2009 nos vamos...

Todo llega a su fin, y nuestro periplo parisino no iba a ser menos. Tras la última noche por la ciudad y tras haber prometido volver (hay que volver a esta ciudad) un par de cienes de veces, nos tomamos la última mañana con tranquilidad. Hemos quedado a las 12 del mediodía con nuestro contacto en el mundo Vespa. Así que decidimos darnos un paseo en moto por la ciudad, un poco para darnos una última visión de la misma desde la motillo. Más que nada por aprovechar la misma antes de vernos relegados al papel de peatones.
escultural
Como suele pasar en los mejores viajes, el último día es el que disfrutamos de mejor tiempo, hasta solete hace que no es poco. Y tras charlar con nuestro amigo Adam y decirle que nos ha encantado todo menos el precio del alquiler y de confirmarnos que llevan sólo dos semanas con el negocio (¡¡!!) nos despedimos.

La idea es darnos un paseo hasta la Isla de la Ciudad y ver un poco París de manera relajada. Y como luce el sol y la temperatura es buena, la ciudad nos parece aún más bonita. Tras hacer el chorra en el museo de esculturas, ver las barcazas en El Sena y husmear por los quioscos de libros junto al río, nos adentramos un poco callejeando para buscar dos cosas; algo de comer, y un regalo para la familia. Y encontramos ambas cosas en una calle cerca del puente de Saint Michel; dos bocadillos (panini)calientes de queso (fromage) y fuet (¿¿??)con pepinillos (oh lalá!!!)y un álbum de fotos para Marcos.

Más contentos que unas castañuelas nos dirigimos al Louvre para espatarrarnos por los jardines (cómo cambia el ambiente de la noche a una mañana soleada). Y estamos tan a gusto, la verdad. Comemos en los jardines y luego nos echamos una mini siesta muy agradable.
reflejos museisticos
Nos damos un paseo buscando la iglesia de Notre Dame pero antes nos tomamos un cafetito en una terraza cercana y nos dejamos llevar por las calles de la isla. En Notre Dame hay gente para aburrir, por todos los sitios. Pero bueno, nos metemos de nuevo para dar un último (por ahora) paseo por la iglesia. Es increíble cómo, por mucha gente que haya a tu alrededor, o paseando por las naves, en esta iglesia no te sientes agobiado. Es una gozada.
Catedral Notre dame
Tras la mini visita, nos damos un paseo buscando ya el hotel para recoger el equipaje y acercarnos a la estación de tren. Y bueno, como último guiño a la cocina francesa, el que suscribe se toma un Big Mac en una hamburguesería que hay cerca de la estación. Recogemos las maletas, y vamos hacia la estación. Hay un poco de caos y de jaleo en la misma, pero el tren sale casi a su hora. Nos recogemos en nuestro compartimento y nos encontramos a la familia que conocimos en la ida. Muy majos la verdad y la peque es monísima!!!
Tenemos un pequeño equívoco en el viaje, Almu y yo tenemos un pequeño enfado pero bueno, lo arreglamos en poco tiempo y además, es parte de NUESTRA historia particular, y no os lo voy a comentar aquí. Qué leñe!!!!
Y tras una noche movida, con diversas paradas técnicas, entramos en Castilla y León, y desayunamos pasando por Ávila (precioso tanto el ocaso como el amanecer desde el tren). Y arribamos a Madrid en una mañana soleada y preciosa con la buena noticia de que el “peque” está a punto de nacer, parece que nos hubiera estado esperando.
Por supuesto, prometemos volver, nos falta mucho por ver en la ciudad, sobre todo los museos que ya nos vale. Pero lo importante es que hemos ido juntos a París, un destino al que nos apetecía mucho, pero mucho ir juntos.
En el Louvre
La sensación que tengo es de haber cumplido una de las promesas que me hice con Almu. Poco a poco se irán cumpliendo las demás, al menos ésa es la intención que tengo.
París es una preciosidad, sobre todo con buen tiempo: una ciudad culta, moderna y con miles de opciones culturales y de ocio.
A nosotros nos encantó y vamos a volver, éso seguro.
Quizá os lo cuente por aquí ;.)
Madrid, enero de 2010