domingo, 12 de septiembre de 2010

Guadalajara y Segovia otoñales

Jueves, día libre de primeros de septiembre, las previsiones metereológicas son buenas para montar en moto y mi chica tiene ganas de moto.
Como ya conocemos bastante la zona de Gredos y tampoco queremos darnos una paliza para recorrer provincias que no sean las limítrofes de la madrileña, busco una ruta alternativa.
Decido dar una vuelta por el noroeste de la comunidad de Madrid, con sendas incursiones en las de Guadalajara y Segovia. Y la verdad es que nos ha salido una ruta muy chula.
Si os apetece acompañarnos en esta breve escapada, veréis pueblos enteros construidos con pizarras, carreteras solitarias y con más curvas que el circuito de Laguna Seca, degustaréis (al menos os lo contaré) manjares recios y económicos y podréis recorrer vuestros ojos por ermitas solitarias o plazas en las que el tiempo parece haberse detenido siglos atrás.
Bueno, tenemos dos opciones, como otras veces; madrugar y evitarnos el tráfico de ora punta y aprovechar el día o no hacerlo y dormir más. ¿Adivináis por un casual cuál elegimos? Correcto, la segunda!! Ya con el sol levantado, nos tiramos de la cama para desayunar y ducharnos y preparar las cosas.
El día luce espectacular, apenas hay tráfico por la M-30 y, vale soy un ser malévolo, pienso que toda la gente que nos rodea va o viene del trabajo, jia, jia (risa perversa tipo malvado de peli) y nosotros, de ruta con la moto. Bueno, sirva esto porque ya nos tocó pringar todo el mes de julio y el de agosto, así que estamos un poco necesitados de vacaciones.
Dejamos la A-1 a la altura de Venturada para recorrer la N-320 dirección Torrelaguna , pasando por Uceda y Casas de Uceda; la carretera no tiene demasiado interés salvo el tramo en el que salva el río Jarama y sube hacia el páramo. Tomamos el desvío para buscar la sierra, hacia Tamajón, el pueblo de entrada a la comarca de la Arquitectura Negra. Recomendable dar un paseo por el pueblo y sobre todo por los alrededores del mismo, con unas formaciones rocosas que recuerdan a la Ciudad Encantada de Cuenca.

La carretera serpentea buscando el valle hacia Majaelrayo, una preciosidad de pueblo.
Con recomendables rutas también, nosotros para no perder tiempo en sitios ya conocidos, seguimos ruta hacia Riaza

subiendo por la pista forestal (asfaltada, eso sí) del Puerto de la Quesera. Tiene unos repechos que marean, pero las vistas son espectaculares. Paradita en lo alto del puerto, foto y nos lanzamos en pos de la comida en Riaza.

Es un poco tarde y no tenemos tiempo de buscar demasiado, así que elegimos un sitio al azar. Bueno, el azar está un poco despistado hoy y el sitio no es de los que recomendaríamos para comer en otra ocasión. Un menú, bastante rico aunque sencillo y nada caro. No nos entretenemos demasiado y seguimos ruta buscando el oeste, hacia Sepúlveda.

Sepúlveda es una villa preciosa, situada en una posición de importancia estratégica, es la “puerta” de acceso al Parque Natural de las Hoces del Duratón y las vistas son magníficas.

http://www.segovia-sp.com/sepulveda/
Se recomienda la visita a la villa y hacer el recorrido de las Hoces.
Nosotros, por aquello de ir de moteros, no nos recorremos nada de nada, pero disfrutamos de unas vistas espectaculares desde algunos de los miradores, tanto del pueblo como de las Hoces.

Pero el estar tanto tiempo parados, hace que ciertos pajarillos se interesen por nosotros y antes de que confundan la pobre moto con una vaca muerta, decido arrancarla y largarnos a ver más sitios.

Buscamos el acceso a la Ermita de San Frutos, he pasado por aquí varias veces pero nunca pude visitarla y hoy tenemos tiempo y ganas. A la ermita se accede por una pista forestal que parte del pueblo de Villaseca. La pista está perfecta y salvo algún bache, se puede recorrer sin problema alguno con la moto.
http://www.segovia-sp.com/sepulveda/hoces-du.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Ermita_de_San_Frutos_(Carrascal_del_R%C3%ADo)


La ermita se encuentra dentro del parque natural, en una península rocosa que forma un meandro del río. El sitio es impresionante. Damos una vuelta, tiramos unas fotos mientras leemos algo sobre el sitio y tras un rato disfrutando nos volvemos hacia la moto.
Para rematar la excursión, nos acercamos a Pedraza a dar un corto paseo por el pueblo y tomar algo. Son las fiestas y por la hora tampoco nos da tiempo a visitar la villa como merece, porque de verdad que merece un paseo de un par de horas al menos.
http://www.pedraza.net/
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedraza_(Segovia)

Y si os gusta la cocina castellana tengo entendido que es bastante recomendable dejarse caer por aquí a la hora de la comida. Nos sentamos a tomar un vinito (por favor, no digáis nada Pere Navarro) y algo de picar mientras disfrutamos del atardecer viendo el paisanaje. La verdad es que ha sido un justo final al día. Ahí os dejamos, si os apetece tomar algo, daros prisa porque el queso y el chorizo que nos han puesto de tapa, no durarán mucho.


Un saludo

lunes, 6 de septiembre de 2010

NORTH AMERICAN T-6 TEXAN


Uno de los recuerdos de mi infancia y por ende, mi vida en el pueblo, era el ver (y antes escuchar) unos preciosos aviones “de combate” como los denominábamos nosotros, que pasaban a toda velocidad recorriendo el valle.
También pasaban aviones más grandes y con un ruido totalmente diferente, además de algún helicóptero que otro.
Me informé en la biblioteca del pueblo y una vez con el colegio hicimos una visita a la Base Aérea de Torrejón y al Museo de Cuatro Vientos, y descubrí qué eran esos aparatos que pasaban por allí.
El pequeño avión plateado con motor silbante era un Hispano HA 200, el Saeta.



Un avión de entrenamiento y de ataque a tierra de fabricación española.
Este domingo tuve la suerte de volver a verlo de cerca y de escucharlo de nuevo en vivo.
Mi buen amigo Enrique es bastante aficionado y ya ha estado un par de veces antes, así que nos sirve de guía por el sitio. La verdad es que se conoce todos los aparatos y parece una mini enciclopedia.
La FIO (Fundación Infante de Orleáns) organiza cada primer domingo de mes una exhibición de algunos de los aviones de su colección.

La página web es la siguiente: www.fio.es/
Cuesta 6 euros que en realidad son un donativo para el mantenimiento de la colección.
Llegamos con hora suficiente para ver todos los aviones expuestos con tranquilidad y esperar a que empiece la exhibición aérea. Los aviones están en perfecto estado y listos para volar, al menos la mayor parte. Desde luego, están impolutos, no rezuma ningún motor ni una gota de aceite y algunos motores tienen ya más de 70 años.
Los mecánicos y auxiliares recogen los calzos y empujan los aviones o los arrastran con remolques para conducirlos a las diversas pistas de despegue; los que tienen rueda trasera a la pista asfaltada y los más antiguos, que en lugar de rueda tienen un patín, a la pista de tierra.


Es una gozada escuchar cómo se ponen en marcha los motores, sobre todo el del Texan, un sonido bronco, fuerte, profundo y que pone los pelos de punta.




Los vuelos comienzan por orden "histórico", los primeros en despegar son los más antiguos y lentos, para dejar paso al Texan al Saeta que hacen varias pasadas por la pista que nos dejan boquiabiertos.

Aunque me quedo con la elegancia y el sonido de los dos "abueletes" de la exposición el Polikarpov y el De Havilland. Eran otros tiempos.