miércoles, 28 de diciembre de 2011

Ruta buscando algo de "calor": Montes de Toledo


Día libre, tenemos mucho "mono" de moto -Almu casi más que yo- ý por las noches están cayendo unas heladas majas, majas, así que hay que buscar una ruta no muy lejana para poder ir y venir en el día -a ser posible con sol-. Mirando un poco destinos chulos, me decido por Los Montes de Toledo -cruzando parte del Parque Nacional de Cabañeros- y el pantano del Cíjara -al final nos faltó tiempo.
Desayunando viendo la información metereológica, compruebo que la temperatura es fresca, tanto en Madrid como en Toledo: -1ºC. Pero como hace solete, imagino que según avance la mañana, la cosa irá cambiando. Saliendo por la carretera, para tomar la M-40 y posteriormente la A-42, se nota que estamos en periodo vacacional porque apenas hay tráfico, una gozada vamos. La temperatura es fresca pero soportable y Almu va feliz como una perdiz.

Nuestra alegría se torna en un pequeño nubarrón, más que nada porque veo que por la zona de Toledo se ha levantado esa niebla invernal, fría y característica de la zona, que parece que está nublado. Me mosquea porque si ha helado, el sol era nuestro aliado para no pasar más frío del necesario y para que las carreteras estén limpias de manera razonable, pero sin la ayuda del astro rey, en algunas curvas voy a entrar más mosqueado que un gorrino en un matadero, pero bueno, lo iremos viendo. Almu empieza a notar frío y decido parar en Toledo a repostar, también para que baje de la moto y estire un poco las piernas. Le comento que no se preocupe y que aguante un poco, que por mi experiencia, casi seguro que cuando dejemos el valle del Tajo y subamos desde Navahermosa hacia Hontanar lo más probable es que dejemos la niebla abajo.

Subiendo desde el cruce del río, por la carretera de Navalpino, en algunas curvas siento algo erizados los pelillos del cuello, sobre todo porque no veo si la humedad es sólo éso, humedad, o hay alguna placa de hielo, pero parece que hay algo de sal así que me relajo según vamos subiendo y coronamos el alto sin novedad.

Tomamos la carretera hacia Polán para, sin más novedad que comentar un poco el paisaje -y el escaso paisanaje- llegar a Navahermosa. No sé por qué, siempre que hemos venido por aquí nos hemos tomado un café en la cafetería que está junto a la gasolinera, y os puedo confirmar que el café es tan malo como maja es la chica, cosas del yin y el yan supongo.
Al menos ha servido para que Almu se caliente, un poco así que con el ánimo subido de nuevo, volvemos a la carretera. Nada más llegar al cruce que indica nuestra ruta, la niebla ya se ha disipado y luce un sol espléndido. La carretera presenta algunas zonas con hielo en los márgenes, pero como esta carretera apenas tiene tráfico, es algo normal -desde aquí hasta Anchuras, donde llegamos casi tres horas después nos cruzaremos con 3 coches-.

Eso sí, más que carretera es casi una pista mal asfaltada, los inviernos son duros por aquí y el asfalto está machacado y muy roto. Pero el paisaje es una gozada, como siempre: Si os gustan las carreteras solitarias, con muy poco tráfico y rodeadas de paisaje agreste, montaraz, serrano, el tener suerte y encontrarte algún venado o un corzo, el pasar por bosquecillos de robles, de encinas y de madroños, el cruzar extensas jaraleras, sentir los mil olores del campo y ver paisaje montero hasta donde se pierde la vista; ésta es vuestra ruta.

Y ya que hablamos del yin y el yan, en todo viaje tenemos nuestras cosas positivas y otras no tanto. En esta excursión, no íbamos a ser menos. El ir despacio y relajados disfrutando del paisaje, hace que se nos eche encima la hora del resopón, así que decidimos -craso error- no bajar a comer a casa de Carmelo, en Los Alares, por no perder demasiado tiempo y decidimos acercarnos a Anchuras. Aquí recuerdo un bar-restaurante donde hacen una oreja a la plancha exquisita, así que esperamos poder tomar alguna ración, pero al ser lunes y entre semana el sitio está más que muerto. La chica que lo atiende nos indica que tienen restaurante abierto, pero está en las afueras del pueblo, el Mesón de Felipe y Lali. http://www.mesonfelipeylali.com/

El sitio es bastante rústico y no es que esté en las afueras, es que está literalmente fuera del pueblo. No tiene mala pinta y nos encontramos currelantes comiendo lo que suele ser buena señal. El sitio es enorme, hace algo de frío y está decorado con trofeos de caza y alguna que otra foto de cacerías africanas -un león, un elefante, un hipopótamo y un búfalo cafre posan abatidos en las fotos con el cazador-. Qué queréis que os diga, no estoy en contra de la caza, creo que es una actividad más del Hombre, aunque ya ha perdido toda su necesidad como aporte de alimento necesario, pero el cazar un elefante o un león, de verdad que no lo entiendo. Y ya lo de poner guirnaldas navideñas a la cabeza de un jabalí o en los cuernos de un arrui que tienen colgado en la pared, me parece de broma de mal gusto.

Pero bueno, aquí estamos y hay fame, así que pedimos el menú. No voy a entrar en detalles porque os quiero ahorrar tiempo, pero es justito de calidad, lo único bueno es que nos sale por 10 euros. Como colofón, un café tan malo o peor que el de la mañana. ¿Es tan difícil hacer un buen café? Porque en Francia, Suiza, Italia, en general se puede tomar uno un café muy bueno, es raro que lo pongan malo, incluso en España, lo he tomado en muchos sitios, aunque recuerdo especialmente buenos por lo general los que he tomado en Galicia, Cantabria, Burgos, incluso en Madrid, etc. Pero por lo general, el café que te ponen en los bares o restaurantes es bastante malo. Y de verdad que no creo que sea tan complicado servir un café decente, sobre todo porque no baja de 1,50 euros lo que piden por uno.

Bueno, ya con el vitriolo que llaman café en el cuerpo, salimos de nuevo con la moto, por la hora, no me quiero entretener mucho y dejamos la vuelta por el pantano del Cíjara para otra ocasión, además Almu ya lo conoce de nuestra ruta por Guadalupe, así que no es nada urgente. La carretera que comunica Anchuras con Sevilleja de la Jara está fenomenal, la anterior era un desastre. Pero la han arreglado y es una magnífica carretera plagada de curvas, que tomamos con las debidas precauciones por si encontramos algo de hielo. La temperatura es agradable, y se va muy a gusto en la moto, aunque Almu va medio dormida, pero con un par de curvas tomadas más ligeras de lo normal, se espabila, je, je. No quiero que se haga tarde, así que desde Sevilleja nos metemos en la N-502 para, pasando por Talavera de la Reina, volver hacia Madrid.

Apenas hay tráfico, aunque nos encontramos un pequeño atasco llegando a Móstoles, y alucinamos cuando vemos las colas de coches en las entradas a los centros comerciales. Desde aquí quiero dar las gracias a que la gente le guste ir a los centros comerciales a comprar, comer y pasar el tiempo libre. Si no lo hicieran, quizá habría más coches y más gente circulando por sitios como el parque de Cabañeros, así nos lo dejan a "nosotros".

Saludos
El vídeo de la excursión:

http://vimeo.com/34328009

viernes, 23 de diciembre de 2011

The Last One

Última, última noche.
Noviembre del año 2005, firmé un contrato para trabajar como "Analista de Riesgo y toma de deciciones" en el Departamento de Autorizaciones -aunque siempre lo llamábamos denegaciones, claro- y me tocó trabajar por turnos, incluyendo una semana de trabajo de noche, de 23 a 7, cada dos meses o dos meses y medio más o menos.
Y hoy, dentro de una hora -quizá algo menos si Ana o David madrugan- habré terminado mi última noche. Y parafraseando al personaje de Vivian Leigh en "Gone with the Wind", a Dios pongo por testigo que no volveré a trabajar de noche -espero que la maldita recesión y la crisis económica no me hagan tragar mis palabras-.
Lo bueno -el español siempre le ha buscado la ventaja al infortunio, como dicta el refrán "no hay mal que por bien no venga" - es que en las horas muertas me ha dado tiempo a leer bastante, ponerme al día con películas clásicas que en casa no hubiera podido ver, aficionarme a series chulas -Breaking Bad http://www.amctv.com/shows/breaking-bad y Sons of Anarchy http://www.fxnetwork.com/shows/originals/soa/me las he zampado en las noches de este verano/otoño- y, sobre todo, me han servido para poner al día el blog, con todas las rutas, viajes, etc.
Pero, por suerte, ya se acabó. Qué poco las voy a echar de menos. Y sobre todo al infame café de máquina automática -perdón de "vending"-.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Ruta por la Baja Alcarria...en moto que ya tocaba

Martes 6 de diciembre, como somos demócratas y creemos en La Constitución, decidimos celebrarlo a nuestro modo. Y aprovechando que no me tocaba trabajar (raro, porque llevo unos cuantos años que me ha tocado pringar durante el puente) nos fuimos a dar una vuelta con la moto por Guadalajara, para bajar por Trillo y el río Tajuña hasta Tielmes, para comer con la familia.

La mañana está fresca pero hace un día soleado y bastante bueno. La A-2 va despejada y llegamos al desvío de Brihuega en poco tiempo. En esta época del año, me gusta cuando las tierras están labradas y por estos pagos, que no hay apenas olivares, no vemos a nadie por el monte, salvo algún cazador que ya se va volviendo hacia el coche para regresar al pueblo y contar las batallitas de la jornada. Los pequeños pueblos se suceden y nos cruzamos sólo con un par de motos que van de ruta. El otoño ya está muy avanzado y apenas quedan hojas en los árboles, pero algunos chopos de los valles aún retienen tonos amarillentos y ocres que le dan un toque de color al monócromo paisaje.


Decidimos cruzar hacia Cifuentes pero al llegar a Solanillos del Extremo el valle está cubierto por una niebla densa, húmeda y fría y como el digo a Almu "ahí ya he estado yo", queriendo decir que no es la primera vez -ni mucho menos-que me ha tocado cruzar un valle cubierto por niebla en invierno y no es nada agradable. Así que como no hay necesidad damos la vuelta, "desrodamos" lo rodado y nos hacemos una parada en Brihuega a tomar un cafetito que nos caliente un poco por dentro.

Me gustan los bares de los pueblos porque siempre tienen un personaje peculiar, siempre. En este caso es un cliente que se toma un vinito y le describe con pelos y señales y sin parar de elogiar -" el capítulo dos es de lo mejor que he leído en mi vida"- y tras un par de frases similares más, resulta que es un libro de autoayuda -"El yo interior" o algo así se titulaba-, y la camarera, que se sienta a leerlo, no deja de pedirle al paisano que se lo preste. Éste accede a duras penas y después de un buen rato de peticiones rechazadas. Nos da tiempo a tomarnos el cafetito y pagar la exígua cuenta -¡¡¡vivan los pueblos pequeños!!!- para seguir ruta hacia casa.

Volvemos por la A-2 hasta Guadalajara para tomar el desvío que conduce hacia Horche, y bajar hacia el valle del Tajuña. Antes, nos desviamos a visitar lo que considero -con todo el respeto del mundo a sus habitantes- un despropósito y ejemplo claro de la locura constructora que hemos tenido en este país, "Ciudad Valdeluz" http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_Valdeluz

La sensación es algo desoladora, unos cuantos bloques de pisos nuevos, casi nadie por la calle -entiendo que es festivo y no es día de pasear- y casi sin comercios. No sé cuánta gente habrá viviendo pero me da la sensación que posiblemente no esté ni la mitad de las casas construidas vendidas, un poco como el Residencial Francisco Hernando, en Seseña. Y mira que el sitio está bastante chulo, a un tiro de piedra de Guadalajara y de Madrid -aunque lo de la estación de AVE, que me lo expliquen-.

Salimos de la "urbanización" y tomamos la carretera N-320, hasta Armuña de Tajuña, de aquí todo el camino es suroeste, buscando Tielmes.

Como anécdota, paramos en Ambite en un paraje curioso, lo llaman el "monumento a los ojos" y en la placa informativa no informan de mucho, la verdad, aunque se puede encontrar información en internet, seguro. http://www.ambite.es/index.php?option=com_content&task=view&id=34&Itemid=50

Os dejo alguna foto que otra.







Un saludo

http://santimartinez.es/




habitación con vistas



En estos días feotes, fríos y nublados, a la par que con jaleo en las ciudades y con presión por parte de los medios de comunicación para que compres regalos y ese tipo de cosas, creo que nos merecemos un descansito. Y me he acordado de esta foto.



Feliz relax!!!!



martes, 1 de noviembre de 2011

jueves, 13 de octubre de 2011

que no me embrutes!!!!!


visto en un jardín público, en Denia

martes, 11 de octubre de 2011

Concurso fotográfico "Tu verano con Honda".

Gracias a Montesa-Honda, a Carlos Villarreal y a Francesc Montero, Ula Serra y Félix Romero, el jurado.

http://www.honda-montesa.es/concurso-verano-2011/

lunes, 19 de septiembre de 2011

Trek 4600 por la Baja Alcarria

Viernes, 16 de septiembre y no tengo que trabajar. Llego relativamente pronto a casa de mi madre, me cambio rápidamente para vestirme de “romano” y le doy un repaso a la bicicleta –aceite en la cadena, compruebo presión de neumáticos y poco más- que está sucia por el barro que pilló la pobre el miércoles, pero total se manchará hoy también así que decido salir con ella y a la vuelta le pegaré una buena limpieza.
Al poco de salir me encuentro con mi primo Coque y nos ponemos al día, aunque con el parón me quedo un poco frío ha merecido la pena que hacía tiempo que no nos veíamos. Salgo por la carretera dirección a Villarejo, para pasada la “fuente nueva” meterme por el Barranco del Orcajo. Arreglaron –es un decir- hace poco los caminos para facilitar a los tractores y coches el poder circular por los caminos y lo que han hecho es crear una capa de arena suelta y grava que hace costoso el pedalear e incluso el mantener el equilibrio sobre la bici. Además, lleva sin llover unos cuantos meses y están los caminos hechos un desastre: arena suelta y fina que parece harina, mucho canto también suelto porque la arena no lo sustenta y calor. Pero bueno, será así hasta las primeras lluvias del otoño, que espero no se retrasen mucho, así que sigo subiendo por el barranco. Paso junto a la fuente del barranco, pero ni me detengo a coger agua ya que la bajada está casi impracticable y llena de zarzas-apenas se ve la fuente- así que sigo hacia adelante buscando la subida al llano. Aquí el terreno tiene menos arena y está el suelo más compacto, pero la subida hacia la derecha desde el barranco, me hace echar el pie a tierra en un tramo ya que la bici no consigue traccionar. Subo unos 20 metros andando y vuelvo a probar suerte, esta vez con el plato pequeño; bingo, consigo tracción y sorteando sin problemas las piedras sueltas, llego hasta la parte de arriba del camino.
Giro a la izquierda, buscando el camino que lleva a la carretera de Carabaña-Villarejo de Salvanés, dejo pasar un tractor que rueda levantando una nube de polvo a su paso y aprovecho para “fichar” con la nena. El sol pega ya fuerte pero últimamente estoy aguantando mucho mejor el sol. Tomo un poco el tramo de carretera hacia carabaña y justo antes de empezar el descenso, tomo un camino a mano izquierda y justo entrando en este, el primero a mano derecha para dirigirme hacia la “antena”, un repetidor de La Armada Española. El camino que baja hacia el valle desde aquí también está “arreglado” lo que significa que han metido máquinas para allanar el mismo creando una superficie de tierra suelta y poco adherente que casi me lleva al suelo un par de veces, je, je. Lo mejor de todo es que estoy en terrenos del Balneario de Carabaña, del Grupo Foxa y en un par de puntos del descenso han indicado con carteles de madera que estamos en una lugar donde tenemos una “Vista Panorámica” de la zona. Lo cierto es que en primavera o en otoño, el paisaje y las vistas pueden tener su aquél, pero hoy lo que vemos es un paisaje árido, plagado de olivos y al fondo la vega del Río Tajuña, con sus tierras de cultivo ya marrones tras cosechar el trigo o amarillas de los maizales. Seguro que en otoño, con las choperas, los álamos temblones y los frutales mostrando su paleta de colores otoñales ha de estar bonita.
Sigo bajando aumentando el ritmo y animándome en cada salto, la bici responde bien aunque la horquilla –justa de calidad- da muestras de cierta fatiga. La regulo con dos puntos menos de precarga y parece que ha mejorado algo, “leyendo” mejor el terreno, así que me animo casi más.
Al final, se hace breve la bajada, aún recuerdo las decenas de veces que he pasado por este camino, de bajada y también de subida, ay qué tiempos aquellos, je, je
Dejo a mi derecha la subida a la casa rural: http://www.hotelesfoxa.com/BalneariodeCarabana/ y m acerco a tomar la vía verde hacia Carabaña. Me meto en el pueblo a repostar agua en la fuente –el pueblo está en fiestas y los pocos paisanos que hay por la calle me miran como si fuera un marciano- y me decido a subir hasta Valdilecha. Para ello tomo el Camino Viejo de Alcalá, que discurre casi paralelo a la carretera y aún mantiene en algunos tramos el empedrado. El terreno está bastante compactado y la subida se hace más llevadera, aunque sudo muchísimo no me molesta para nada el calor, es curioso. Llegado casi al alto, cruzo la carretera en un breve tramo para seguidamente, tomar un camino que sale a la izquierda junto al picadero de caballos.


El camino está bien, el piso apenas tiene tierra suelta y se rueda rápido. Además, aprovecho para probar el disparo remoto de la cámara del móvil. Llegando a un barranco, los repechos se suceden y el camino se convierte en un tobogán gigante, divertido y duro en alguna subida donde fuerzo el plato mediano y la tracción de los neumáticos. Para rematar, la bajada hacia Valdilecha, rápida, divertida y con algún salto que otro.

El último tramo de tierra del día, es en el camino de bajada hacia Tielmes, sorteando viñedos y algún olivar, para tomar un tramo de la carretera y llegar a casa, no sin antes pasar por la gasolinera a qitarle la capa de barro y polvo que lleva la bici encima. Cuando dejo la gasolinera, casi me cuesta reconocer la bici de lo limpia que se ha quedado.
La dejo aquí hasta la semana que viene, que espero tener libre también un día entre semana y poder volver a montar por aquí. A ver si hay suerte y llueve esta semana, sería la leche si el terreno se asentara un poco.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

MTB por el pueblo


Día libre, miércoles, mediados de septiembre y la bici recién revisada, qué mejor oportunidad para ir a casa y darnos una mini paliza por los montes.
ha hecho calor y el terreno está seco, muy seco-por aquí lleva meses sin apenas llover- pero me ha encantado, hacía años que no salía por aquí con una bici de montaña y lo he disfrutado como un gorrino un maizal. Sólo han salido 40 kms y he tenido que meterme un tramo de 7 km por la Vía Verde del Tajuña porque no llegaba a casa a tiempo, pero ha sido una buena mañana de ciclismo campestre.
Y quién dice que no se puede engorrinar uno de barro en pleno verano alcarreño?
Pues a las pruebas me remito:


En el camino que baja a Valadaracete desde el llano de Villarejo, estaba pasando un camión vertiendo agua para que una apisonadora arreglara el firme, así que me he puesto fino, fino-y refrescado, que el que no se consuela es porque no quiere-.
El viernes repito, que m he quedado con ganas.

lunes, 12 de septiembre de 2011

CASA DE CAMPO. Divertida!!!

Los múltiples recorridos de la Casa de Campo para la MTB nos reservan alguna que otra sorpresa. Un tramo de toboganes muy divertidos donde se puede saltar perfectamente a nada que te dejes llevar. Aunque en verano el terreno tiene demasiada tierra y las ruedas patinas que da gusto, será cuestión de esperar a que llueva un poco y dejarnos caer por allí-espero que lo de caer no sea literalmente :-9-

jueves, 1 de septiembre de 2011

VUELTA AL ANILLO

Aprovechando los días libres a tope, ayer salí por la casa de campo con la TREK de montaña y cayeron 42 km. Me encontré realmente bien, subiendo muy cómodo incluso los repechos más duros.Además descubrí un par de senderos muy divertidos llegando casi a la zona baja, casi a la altura de la entrada al parque de atracciones. A ver si me da tiempo a editar lo que grabé desde la bici.


Hoy me apetecía ver a Almu, me he acercado a la oficina a saludarla y con la excusa he recorrido el Anillo ciclista madrileño. Es un rollo porque cruzas decenas de semáforos, pero aprovecho cualquier tramo junto a un parque, sendero, etc. para salirme de la ruta, al final 62 kms en total, recortando un poco por la Casa de Campo.

miércoles, 31 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

La ventana indiscreta



Visto en una obra cerca del Museo Reina Sofía, madrid

jueves, 18 de agosto de 2011

EL ESCORIAL NOCTURNA 17-08


Aprovechando los últimos días de vacaciones que nos quedan y como excusa para huir de los calores madrileños, nos fuimos a El Escorial en una mini escapada nocturna.
Al llegar al desvío del arboreto de Luis Ceballos, en la carretera de Guadarrama y poco antes del la entrada el valle de los Caídos (si se viene desde El Escorial), se toma la pista forestal muy bien asfaltada y tras pasar tres puertas canadienses, se toma el desvío hacia el puerto, a mano derecha. Cuidado por dos cosas, si nos es muy tarde puede haber gente paseando por la carretera y desde el desvío el asfalto está muy degradado y los baches de noche y con los focos de la moto no se ven muy bien.
Hay un mirador a los pocos metros desde el cruce, a mano derecha y las vistas son espectaculares, de el Monasterio, del pueblo y hasta madrid.
Una buena escusa para dar un pequeño paseo en moto y tomar (si has sido previsor) una bebida fresquita (en nuestro caso acompañada de un bote de aceitunas cacereñas).

martes, 16 de agosto de 2011

Pedaleando en vacaciones

Unos días con la familia de mi chica en la Sierra de Madrid dan para disfrutar mucho, y como me propuse me llevé la bici de carretera en el coche. Además de estrenar el portabicis ( muy práctico el cacharro) aproveché la ubicación privilegiada de la casa de los padres de Almudena para hacer dos puertos de montañaa los que tenía ganas desde hace tiempo.
Así, el viernes me levanté temprano y me lancé a por el de Navacerrada, la única pega es que como uno es de tipo "diesel" me costó rodar lo suficiente para calentar motores y afrontar el puerto en caliente; nada mas salir de la urbanicación ya tenía repechos al 6%. Además, la falta de calentamiento y que apenas dejé pasar tiempo desde que desayuné, me pasaron factura con un medio corte de digestión que hicieron que sudara la gota gorda hasta medio puerto. Poco a poco me fuí encontrando mejor y el último tramo (aunque es el más duro) lo hice mejor que el resto del puerto, sobre todo desde la parada en la fuente de los Geólogos (que por cierto, un gañán había manchado vaciando el cenicero de su vehículo en la fuente, aunque alguien ya le ha dejado un recuerdo)


El tramo desde la fuente hasta el puerto, es el más duro, sobre todo el último kilómetro, pero ya me encontraba mejor y lo hice con más comodidad.


Me tomé una manzanilla en la Venta Arias, al solete y disfrutando de las pocas persona que por allí campaban (ni una bici por cierto, subiendo el puerto) y decidí probar a subir a la bola del mundo. Quizá porque estaba algo tocado aún del estómago o porque es más duro de lo que parece sólo conseguí ascender un kilómetro de la pista de cemento que conduce al repetidor, menudos repechos. quizá con la MTB o más fresco lo pueda subir, lo dejo anotado en tareas pendientes.


Y para el sábado por la tarde, dejé el siguiente puerto que quería hacer, el de Abantos. La carretera desde Los Molinos, hasta el desvío al puertoa en El Escorial, es complicada, con mucho tráfico y muy rápido, así que anduve con mucho cuidado. Llegué sin complicaciones al Arboreto Luis Ceballos, y comienzo la subida. El asfalto es impecable aunque la pendiente es acusada.

Llego al desvío del puerto y el asfalto cambia por completo; muy roto, con algunos socavones enormes (mejor hacelo con bici de montaña) y poco a poco voy subiendo el puerto. paro en una fuente de agua fresca a descansar un poco y refrescarme y sigo hacia arriba, los repechos finales son bastante duros pero con el desarrollo para globeros que llevo los consigo pasar hasta el puerto del malagón. ya sin batería en el teléfono, me doy la vuelta tras disfrutar de las vistas y para abajo.
En el último tramo del puerto, pasando una de las puertas canadienses, me da que he dado un llantazo lo que confirmo a los pocos centenares de metros cuando la rueda trasera pierde aire, por no perder tiempo, decido darle aire a la rueda y seguir, operación que me toca hacer cinco veces más hasta llegar a casa. Toca cambiar cámara, pero lo haré mañana que hoy no estoy para más trotes.

las próxima me vendré con la de MTB, que ya me han mostrado unos cuantos senderos por los que pasar. intentaré contactar con bicicleteros de la zona a ver si podemos montar alguna salida.

jueves, 4 de agosto de 2011

MAXI-TRAIL



ya tenía ganas de meter la moto por campo y aproveché que fuí a casa a ver a la "mamma" para darme una vuelta por los alrededores.
Además, la noche anterior había llovido y estaban los caminos en muy buen estado, con buena adherencia y con poco calor.

martes, 26 de julio de 2011

ALPES 2011. Últimos días, Llança-Madrid

¿Habéis escuchado alguna vez a un pavo real? Un ave originaria del subcontinente indio que se caracteriza porque los machos lucen un espectacular plumaje, sobre todo, para atraer a las hembras en época de celo.
Los que sabéis a qué bicho me refiero, también sabréis que su canto es lo opuesto a la belleza de su plumaje además de emitir el grito a un volumen majo, supongo que para atraer a las hembras (mucho más discretas en todos los sentidos) a través de los bosques en los que habitan.
El caso es que en el hotel tienen unas parejas de pavos reales y uno que tiene oído de tísico, lo primero que escucha por la mañana es el canto del pajarraco éste. Bueno, lo cierto es que hoy no tenemos ninguna prisa, vamos a dedicar el día a recorrer la zona con la moto y a descansar paseando, así que tampoco es que el bicho me haya molestado en exceso.
Hemos dormido genial y nos apetece cuidarnos, así que toca zampar un buen desayuno y darnos una vuelta por la Costa Brava.

Estamos en temporada baja y sólo compartimos desayuno con otra pareja. El desayuno del hotel es espectacular, además el comedor tiene una terraza (que estrenamos nosotros) magnífica así que nos salimos a desayunar al aire libre. Tienen desde pan payés, hasta pan integral, butifarra blanca, negra y fuet, queso, yogures, cereales, y bollería variada (y rica), y un largo etcétera. Una maravilla. Es curioso, en casa no soy de desayunar fuerte, pero cuando viajo en moto me gusta cargar pilas al desayunar y tengo hambre (aunque no como mucho dulce) así que me viene genial que algunos hoteles ofrezcan buenos desayunos.

Bueno, hoy no tiene mucho chiste el día, queremos subir de nuevo a Francia para dar un paseo por Collioure, disfrutar de la carretera y sus curvas y pasar la tarde por el Cabo Creus.
Pasamos la mañana entre la visita a Collioure, volver de nuevo a España (siempre me ha llamado la atención Portbou) y bajar de nuevo a Llança para pasear por el parque natural del Cabo Creus y bajar a Cadaqués a comer. Mi restaurante habitual, en realidad es un bar pequeño llevado por un matrimonio mayor, está cerrado, así que probamos fortuna en “Es Torradet”, donde nos zampamos una hamburguesa (casera y muy rica), una ensalada y un buen par de cervezas por poco dinero y nos dejamos caer por el Boia, un bar con terraza frente al mar a relajarnos, tanto es así que casi me quedo frito. Lo único que no me deja dormir es una mujer mayor, sentada en la mesa contigua con dos amigos, que no para de rajar, pero ni parar. A todo esto, los amigos que la acompañan no abren los pobres la boca salvo para decir “ajá”, “claro”, “si”, etc. Alucinante la tía tú.
Nos acercamos un rato al Cabo Creus, a dar un corto paseo y a tomar el sol descansando en unas rocas con vistas al mar, de relax total vamos.



Pero bueno, tras el rato de descanso y contemplación marítima, nos volvemos hacia la moto para volver hacia Llança y dar un paseo por el camino de ronda, recordando los veranos que me venía a bucear aquí. Ahora lo han asfaltado y han colocado barandillas, que suponen más seguridad para los paseantes pero le quitan el encanto “salvaje” que tenía el sitio.

El atardecer es muy bonito y decidimos acercarnos a buscar donde cenar a Port de la Selva. Al ser temporada baja, no hay casi ambiente ni sitios abiertos, pero nos decidimos por “Ca la Paquita”, en el puerto y justo encima de la lonja. Cenamos fenomenalmente bien, el pescado fresco, fresco y los mejillones en salsa me “cuestan” cuatro rebanadas de pan los muy jod…..s . Recomendable el sitio, la verdad.
Vuelta al hotel y a dormir que mañana nos queda un paseo majo hasta Madrid.
Dormimos fenomenal de nuevo y con pocas ganas, tras la ducha y el desayuno, preparamos la moto para el viaje. Sabemos que se acaba y no nos apetece mucho volver, con lo bien que se está de viaje.
Bueno, la jornada no tiene demasiado chiste, salvo el pasar por Gerona para que mi chica se quite la espina de no conocer la ciudad y seguimos ruta por el peaje hasta Martorell para tomar el desvío hacia Lérida por la N-II y es con diferencia el tramo más aburrido y caluroso de todo el viaje. Pasamos por Los Monegros con algo de calor y hambre así que toca parada gastronómica, en Candasnos, el sitio se llama “La Cruzanzana” y nos zampamos un montado de lomo (un servidor) un plato combinado de lomo con ensalada (Almu) que nos saben a gloria. Por cierto, que vemos un camión con una decoración curiosa.

Poco a poco seguimos camino, parando lo justo para descansar y estirar las piernas, paramos un rato en Medinaceli que también Almu tenía ganas de conocerlo y nos tomamos una cerveza en una terraza.

Y poco más que contar, la verdad, la vuelta a Madrid como imaginaréis sin novedad, algo de tráfico rápido pasando por el corredor del Henares, y llegamos al barrio. Para redondear la cifra de kilómetros, tomamos un pequeño desvío antes de llegar a casa y le caen a la moto los 5.000 km del viaje.
Llegamos bastante frescos la verdad, muy felices por el viaje y Almu encantada. Mi cuarta visita a Los Alpes se ha saldado con nuevos puertos de montaña recorridos y nuevas perspectivas de los ya conocidos. Y con muchas ganas de volver con la bicicleta, en un futuro, a intentar medir mis fuerzas con algún gigante alpino.
Almu se ha portado fenomenal, es su segundo viaje largo en moto y cada vez está más enganchada y yo también claro. Es más, raramente monto en moto solo, si salgo con ella es para el día a día (trabajo, gestiones por la ciudad, etc) pero viajes o escapadas, no sin mi chica, je, je.
La moto, una pasada: 162.000 kms y sólo gasta algo de aceite, sigue aguantando muy bien el paso del tiempo y de los kilómetros.
Por ahora toca dejar un poco los viajes largos en moto, aunque no las escapadas breves. Pero sólo quedan en hibernación, Almu lo tiene clarísimo.

lunes, 18 de julio de 2011

ALPES 2011. Día 10 Corps (Francia)- Figueres (España)


¿Qué tendrán estos hoteles de lujo que enseguida te haces a ellos? Al cómodo colchón, a las elegantes cortinas, a la ducha con agua calentita. Bueno, pues como no queremos hacernos demasiado al hotel (que de lujo tiene lo mismo que de exótico) salimos pitando tras la ducha y recoger los trastos y equipaje. Saco la moto del aparcamiento del hotel y en un momento estamos en el restaurante pagando la cuenta. Si ayer nos pareció un sitio cutre, con la tibia luz del amanecer sin clientes y con el mismo reparto y atrezzo que anoche ya nos parece sórdido, así que ni un café nos apetece tomar. Además, un bicho disecado sobre la barra me mira mal. Nos largamos no sin cierto alivio. En defensa del hotel he de decir que era muy tranquilo y descansamos muy a gusto, así que mal del todo no estuvo.

Pero hoy el destino es hacia el sur, para buscar la Provenza y los Alpes marítimos, desde Gap, hacia Avignon, con un pequeño desvío para visitar uno de los puertos de montaña del Tour que, por razones que sería largo enumerar, se me ha resistido a la visita varias veces: el Mont Ventoux

La carretera nacional está despejada corre un ligero viento fresco del noroeste y el paisaje es bonito. A nuestra derecha dejamos, sin apenas ver, el “Lac du Sautet”, porque tenemos camino por delante y nada más salir no nos apetece hacer una parada, pero os lo comento por si os apetece hacer una visita, porque el sitio no tiene mala pinta. A mí me llaman más la atención los farallones calizos que bordean y configuran el valle por el que circulamos, de color blanco y muy elevados, son las últimas estribaciones del macizo de Écrins hacia el sureste.

No tardamos mucho en llegar a Gap, andamos buscando alguna cafetería en los pueblos por los que pasamos, así que nos toca entrar en la ciudad. Buscamos el centro y vemos un sitio que tiene buena pinta y podemos dejar la moto aparcada cerca. El sitio es un acierto, ya que es una cafetería-pastelería con unos croissants riquísimos y un café bastante rico y muy bien de precio.

Una vez con el estómago lleno, queremos salir lo antes posible de la ciudad y buscar la carretera hacia Carpentras. Tomamos la comarcal hacia Nyons y ya se nota totalmente el cambio de paisaje; campos de cereales, frutales (son abundantes los puestos ambulantes frente a las granjas vendiendo albaricoques, cerezas y melocotones) y olivos. Y el calor que ya empieza a darnos caña. Vamos, que echamos de menos Los Alpes no sabéis cómo . Coincidimos en los primeros kilómetros con un grupete de moteros austríacos que se desvían hacia el norte, buscando el fresco de Los Alpes. Uno de ellos lleva una AT igual que la de mi amigo Antonio, siempre pienso que Honda metió la pata dejando de actualizar la Africa Twin, dejando la puerta abierta a BMW que se ha zampado su parte de pastel en cuanto a ventas de “Maxi Trails”, con perdón de las casi minoritarias Varadero, KTM 990, etc.

En fin, es lo que toca al llegar hacia el Mediterráneo. Para comer, hoy es de los pocos días que lo podremos hacer, compraremos algo en alguna tienda y buscaremos un sitio chulo para hacerlo. Así, al pasar por Verclause, paramos en una tienda a comprar queso local, fruta y algo de bebida, a ver si es posible comer al aire libre cerca del Mont Ventoux. La carretera sigue la corriente del Eygues penetrando en una garganta de roca caliza. Según he leído, por aquí a la noche, se levanta un viento llamado Pontia o Pontias, que es bastante fresco y que en verano hace que las noches sean llevaderas. Ahora, como son casi las doce de la mañana, no hay viento ni nada que se le parezca, así que vamos con algo de calor. La carretera es muy bonita, pero claro, comparada con las de Los Alpes echamos de menos el color verde y el frescor; no se puede tener todo. La garganta serpentea y la carretera es fiel a su trazado, con lo que las curvas están aseguradas; buen territorio para ir en moto, de las que nos encontramos unas cuantas. Llegamos a Nyons, que es el pueblo que cierra la entrada a la garganta y que tiene muy buena pinta, la verdad es que es bastante bonito.

Seguimos dirección sur y en media hora llegamos a Malaucène donde coincidimos con la hora de vuelta a casa del trabajo y el atasco es monumental, pero veo que un coche se mete por una carreterilla lateral y me lanzo siguiendo su estela, le doy al Gepeto y nos mete por un par de carreterucas cuaternarias pero nos saca a una carretera preciosa que pasando por un bosque de pinos precioso, nos deja justo en nuestro destino: Malaucène*.

Bonito pueblo con un ambiente motero y “bicicletero” alucinante, es casi la hora de la comida (en Francia, ya sabéis) y todos los restaurantes con sus terrazas están llenos, pero hay mucho trasiego de motos y de bicicletas. En el paseo principal llaman la atención sus centenarios plátanos, enormes y que proporcionan un oasis de sombra y frescor al pueblo. No nos quedamos mucho tiempo, así que comenzamos la subida y ¡zas! salta la reserva de la moto, será jod…a. Bueno, no llevamos ni 500 metros así que nos damos la vuelta y buscamos una estación de servicio. Preguntamos a un chaval con un ciclomotor y nos dirige hacia la gasolinera que, como es habitual, no está atendida. Tras probar todas mis tarjetas y empezar a jurar en arameo, al final Almu prueba con una de las suyas y le funciona, no diré de qué banco para no herir susceptibilidades. Al poco llega una adorable pareja británica que tiene el mismo problema con el boquerel para servirse así que les echamos una manilla.

Bueno, al lío, que ya estamos listos para subir al Mont Ventoux**, uno de los puertos casi con mística dentro de los del Tour de Francia. Si vamos por las carreteras de la zona, es normal ver el monte desde lejos a nada que el día está despejado, ciertamente es una montaña de entidad. Aparece solitaria y más bien lejos del macizo alpino, incluso de la vecina sierra de Luberon y su cima está pelada de vegetación y es de roca calcárea lo que hace que desde lejos parezca nevada. Es impresionante.

Desde el pueblo es una subida larga, de 21 km y no da margen al descanso. Los primeros kilómetros son llevaderos, ya que vamos cubiertos del viento y hay bastantes curvas. El asfalto es bueno y nos encontramos alguna moto que otra pero, sobre todo, muchos ciclistas: casi parece el paraíso del “Grimpeur”.
Vamos subiendo y poco a poco se abre más patio, las curvas son algo más amplias y aparece algún tramo más llevadero, pero ya en el desvío, dejando justo la zona arbolada la carretera se vuelve brutal, tramos con visibilidad de 200 o 300 metros , sin apenas giros y sólo la pendiente y la gravedad que nos pega las ruedas al asfalto. Bueno, se me olvida que nosotros vamos en moto y con casi cien “CaVallos” bajo el asiento, pero es que veo las caras de algunos de los cicloturistas que nos vamos encontrando y me pongo en su lugar. Ya afrontamos los últimos kilómetros de subida, justo cuando ya vemos el observatorio, antes de llegar a la cima donde está la torre de comunicaciones.

La llegada a la cima es una fiesta, sobre todo por los familiares y acompañantes de los ciclistas que han venido a enfrentarse al puerto. Además Almu alucina con los dos puestos de golosinas que hay en el aparcamiento, por supuesto compramos unas pocas.

Estamos un rato observando el paisaje (se domina el territorio en 360º), el paisanaje y los vehículos que nos acompañan en la cima del monte. Muchas risas, sobre todo de los ciclistas que han vencido al puerto, y sonrisas de disfrute de los que, sin haber llegado sudando ni sufriendo, también disfrutamos del sitio. Además, así lo puedo tachar en mi lista de lugares para visitar. Vale, aún me quedan muchos, pero al menos me quito el M. Ventoux por el que he pasado cerca varias veces en mis viajes hacia Los Alpes y no había podido pasar.
Una vez disfrutada la visita, nos acercamos por la vertiente norte para ver la otra perspectiva del puerto y visitar el monumento a Tom Simpson***, fallecido tristemente en el Tour del 67 justo en el lugar en el que se levanta su monumento. Hay que recordar que el ciclismo era de otra manera y se manejaba la salud con bastante desconocimiento. Además, no se dejaba que los equipos proporcionaran bebidas a los ciclistas salvo en el avituallamiento con lo que pararse en fuentes o asaltar bares (literalmente) era moneda común en aquéllos años. Y la muerte de Tom Simspon fue un cúmulo de malas decisiones, correr aquél día con el estómago hecho polvo, meterse las habituales anfetaminas para aumentar el rendimiento y tomarse un buen trago de coñac que le ofreció uno de sus gregarios.

Estamos un momento algo sobrecogidos por el lugar y el monumento y volvemos hacia arriba para descender el puerto por el camino por el que subimos. En el tramo de subida hasta la antena, pasamos a un ciclista de unos 45-50 años que sube andando empujando su bici, imagino porque le ha visitado el “hombre del mazo” o ya está desfondado, pero ahí va el tío, caminando porque ha de terminar y culminar su sueño de subir el Mont Ventoux, ole por él.

Comenzamos el descenso y buscamos un sitio donde parar a comer, Almu recuerda un par de sitios que vió en la subida y localizamos uno de ellos; en plena curva, con sitio para dejar la moto aparcada sin peligro y bajo la sombra de los pinos como dice la canción, una mesa de picnic para comer tan ricamente. La verdad es que se está genial, tenemos la carretera al lado y podemos disfrutar de las motos que suben y bajan (algunas realmente rápido) y también de los ciclistas que siguen (a pesar del calor que ya es majete) subiendo hacia el puerto.
Una vez con la tripa llena, la idea es descender el puerto y buscar la carretera hacia Avignon, para hacer una pequeña parada cafetera y ver un poco la ciudad. Tomamos la carretera y llegamos sin problema a la ciudad y comprobamos de nuevo cómo en los accesos a las rotondas a nada que haya tráfico y retención, los coches se apartan para dejarnos pasar a las motos, vamos igual que en España que si pueden te cierran el paso, je, je.
Avignon**** (al igual que la vecina Nimes) merecen una visita de un par de días, recomiendo no hacerlo en pleno verano porque me da que hace calor en esta ciudad, pero merece la pena. Nosotros sólo queremos buscar una terraza para tomar algo fresco y ver un poco la ciudad, pero la zona del palacio de los papas es peatonal y no quiero dar más vueltas por la ciudad; terracita fresca y descansamos un rato.
Ahora nos toca autopista hasta España, así que el tramo os lo ahorro porque es un poco aburrido, hace bastante viento racheado del noroeste y bastante calor.
Dejamos la autovía antes de la frontera, ya que la idea es que Almu conozca la frontera francesa por la costa, pasando por Collioure, Banyuls, Cerbère y ya en España Portbou y Llança.
La carretera es una maravilla, bien asfaltada y con muchas curvas cerradas, ideal para ir en moto. Aunque durante el verano suele tener un tráfico muy elevado y es un poco rollo, pero ahora casi no nos encontramos a nadie y es divertidísima.
En LLança he estado varias veces porque es una zona que me gusta mucho y bucear aquí es una gozada, así que buscamos el hotel donde me hospedé una de las últimas veces que vine por aquí. Lo malo es que no recuerdo el nombre del hotel, pero al pedirle al GePeto que nos busque, nos indica el hotel Gri-Mar. El caso es que me suena muchísimo el nombre, pero el trasto se confunde y nos acerca al hotel Grimau. Por curiosidad Almu pregunta el precio de la habitación y nos echamos unas risas. Total, que seguimos buscando hotel y al dar la vuelta por la carretera, yo que sigo mascando lo de Gri-Mar, al final pasamos justo por la entrada al hotel, que ya me suena perfectamente, y bingo, hemos llegado. Nos confirman que no hay problema, el hotel no es barato pero el sitio está muy bien y creo que merece la tarifa. Además, estamos cansados y las horas que son no es plan de intentar buscar algo más económico. Cena rápida en el hotel y a descansar. Además, tras la paliza de viaje y el buen tiempo que tenemos, nos apetece quedarnos por aquí un día más y disfrutar de la Costa Brava. Mañana será día de asueto y ruta corta sin equipaje, así que a descansar toca, que estamos fritos.

Buenas nochezzzz

*http://www.malaucene.fr/
**http://es.wikipedia.org/wiki/Mont_Ventoux
***http://es.wikipedia.org/wiki/Tom_Simpson
****http://www.ot-avignon.fr/

viernes, 8 de julio de 2011

ALPES 2011. Día 9 Chamonix-Corps

Las mañanas de mediados de junio son frescas en Los Alpes franceses. Hemos dormido como ceporros y no nos cuesta mucho levantarnos, al mirar por la ventana y ver el cielo lo veo un poco encapotado, qué raro.

Ducha calentita y salimos a la calle para desayunar, el hotel nos sale por 60 euros pero no incluye desayuno y lo cobran a precio de oro (10 eur/persona), así pasa que cruzamos el comedor y no hay nadie desayunando. Frente al hotel hay un pequeño bar con una pizarra que ofrece desayunos de croissant y café por 1 euro, en este caso la palabra mágica no es “1 euro”, es “croissant”; Almu tiene debilidad por la pastelería francesa, así que allá que vamos.

Nada más entrar, pedimos los cafés y el camarero nos ofrece una cesta con tres croissants con una pinta estupenda y lo que tenía que pasar pasa; nos zampamos los tres porque están riquísimos. Es más, los tres de la cesta son los últimos que quedaban en el bar porque entra alguien a preguntar y la respuesta es, mirándonos a los culpables, “Je suis désolé”. Lo sentimos pero haber madrugado más.
Vuelta al hotel a preparar los bártulos y empieza a caer una lluvia fina pero molesta y por si las moscas, sacamos la ropa de agua. Salimos del pueblo hacia Chamonix y al poco deja de llover y se abren claros según avanzamos por el valle, así que parada rápida y nos despojamos de los “condones”, que ya estamos cansados de llevarlos, no los volveremos a tocar hasta llegar a casa y deshacer el equipaje. También dejamos pendiente una visita futura al pueblo porque tiene mucho que ofrecer, no ya escalar el Mont Blanc que eso cualquier montañero con un mínimo de formación y con guía lo puede hacer, al menos la cara sur que es sencilla, sino para patear por aquí que hay cientos de rutas para todos los niveles y es un paraíso para el Mountain Bike. Hala, apuntado en la agenda queda.

La idea hoy es cruzar algunos puertos de los Alpes franceses y llegar cerca de Gap, así que vamos dirección Albertville buscando siempre ir por carreteras nacionales o comarcales, que tenemos tiempo más que de sobra. Pasamos por Megève, preciosa localidad de la región Ródano-Alpes y una importante estación de esquí. Desde aquí hasta Ugine, recorremos una preciosa carretera comarcal plagada de curvas que atraviesa gargantas de roca y paisajes arbolados impresionantes. Un tramo de carretera nacional, donde los coches que hemos adelantado desde Megève se “vengan” y nos adelantan casi todos a toda pastilla, si es que para ir por carreteras de curvas, donde esté una moto….

Desde Albertville, famosa por haber celebrado los JJOO de Invierno de 1992, tomamos la N-90 hacia el sur y antes de llegar a La Lechera, digo a La Léchère, nos desviamos para empezar con el primer “col” del día, el Col de la Madeleine*.

Nosotros lo subimos por la vertiente norte del puerto, que es la suave y ya asusta, aunque reconozco que cuando nos tocó descender la otra vertiente el susto fue aún mayor. Pero no adelantemos acontecimientos. El puerto se inicia con un tramo muy bonito, ratonero y con muchas curvas de herradura. Además la vegetación abraza la carretera con sus árboles como si fuera ésta la que atravesara un bosque y no los árboles los que hubieran crecido en los márgenes de la misma; preciosa. Veo que han colocado unos pequeños mojones indicando cada kilómetro, lo que queda a meta y el desnivel del kilómetro siguiente, me parece una buena idea para poder ir dosificando y haciéndote una planificación de cómo afrontar el puerto kilómetro a kilómetro.

Poco a poco la vegetación va cambiando y en los últimos kilómetros da paso a prados de montaña, últimos kilómetros por cierto realmente duros y con un desnivel del 10%, que es una barbaridad después de 24km subiendo. Eso sí, las vistas desde el alto son alucinantes y más con el día despejado que tenemos hoy. Por cierto, que adelantamos a algunos ciclistas pero nos llama mucho la atención uno en particular, ya que monta una bici de paseo y rondará los 70 años y va tan tranquilo el tío. Lo mejor al llegar al puerto, que le está esperando una mujer, su esposa posiblemente, y el tipo está fresco como una lechuga. Vale que haya subido a un ritmo tranquilo y metiendo poco desarrollo en la bici, pero sólo con el repecho que ha subido último, es para quedarse boquiabierto. De coña.


Parada para echar alguna fotillo, respirar y gozar de este aire puro y hala, a bajar. En la bajada coincidimos con un francés que lleva una moto bastante popular aquí y que, no sé por qué, no se vendió en España; la Kawasaki GTR 1000. Si sois aficionados al ciclismo y a la Vuelta a Francia en particular, sabréis que moto es porque era la más utilizada por los gendarmes y por os equipos de cobertura de la carrera, por ejemplo los cámaras de televisión. Una buena moto, rutera, similar en concepto a la Paneuropean o RT de BMW y que, sin embargo, Kawasaki decidió no importar a España. El caso es que dejo pasar al tipo porque va solo y lleva mejor ritmo que nosotros que, además, queremos bajar despacio para disfrutar del puerto. Nos cruzamos con muchos ciclistas que están enfrentándose a este largo (20 km) y duro (7.38 % de media) col, la moto más que descender parece que se tira al vacío, de lo elevada que es la pendiente y ellos ahí, sufriendo y agarrando con fuerza el manillar y dando golpes de riñón para buscar fuerza. No me cansaré de repetir que aquí son muy, pero muy aficionados al ciclismo porque atreverse con estos puertos como cicloturista es de quitarse el sombrero.

Llegamos a La Chambre (sí, se llama “La Habitación”) donde buscamos alguna tienda de comestibles, pero por más que buscamos no vemos ninguna abierta. Lo que me escama es que pasamos por la zona comercial y hasta el “Intermarche” (más o menos como un Carrefour aquí) también está cerrado, además por los pueblos apenas se ve gente. Le comento a Almudena que ha de ser festivo porque otra explicación no veo, así que decidimos encarar el “Col du Glandon” y esperar encontrar algún sitio abierto para poder comer. El inicio del puerto es similar al anterior, con no demasiado desnivel y con mucho arbolado rodeando la carretera, pero aún siendo algo más corto enseguida cambia de carácter y se nos muestra como es, altivo y desafiante. Los últimos 8 kilómetros son temerosos, con repechos casi imposibles de subir y con pendientes medias del 10% y con repechos del 15% en los dos últimos, como luego pude comprobar en altimetirias.com. Almu está extasiada con el paisaje y las vistas y, al mismo tiempo, alucinada con los tramos de carretera que estamos ascendiendo. Un último repecho entre dos curvas, nos parece demoledor y paramos porque llevo un rato con la moto en 1ª y 2ª y no quiero forzar demasiado la cadena.


Aprovechamos para hacer un par de fotos y disfrutar del lugar sin que nadie nos moleste. El último tramo es brutal pero ya hemos llegado. Aparcamos la moto junto a las bicis de los verdaderos héroes del puerto, los cicloturistas, que están intercambiando opiniones, aunque a alguno se le ve tocado de verdad.

En la bajada, corta, hasta el cruce hacia la “Croix de Fer”, vemos un sitio con muchas posibilidades, es el Chalet du Glandon, un pequeño restaurante de montaña (el equivalente a a una Venta en España) con terraza (imaginar las vistas) y donde están reponiendo fuerzas motoristas y ciclistas por igual. Así que dejo la moto junto a una XTZ 1200 y una FJR 1300 finlandesas y vamos a zampar. Pedimos el menú Saboyardo, con tartiflette y ensalada, que está muy rico y mientras disfrutamos del paisaje. No dejan de pasar motos, sobre todo grupos y ciclistas, muchos ciclistas. El ambiente festivo y la cantidad de franceses en moto o bici me hacen sospechar que hoy es fiesta en Francia y al llegar a casa lo confirmo: es lunes de Pentecostés.

Tras la comida, y como postre, subimos hasta la Croix de Fer, un puerto precioso y que al llegar nos muestra las vistas de la vertiente este, la más dura y larga (30km) desde Saint-Jean de Maurienne. Aquí se produce una de las tantas anécdotas protagonizadas por nosotros en este viaje aunque por respeto a la persona no comentaré cómo fue la jugada. Sólo indicaré que uno de los dos vió un CASTOR en un prado alpino, y hasta aquí puedo leer. Je, je, je….

ESTÁN LOCOS ESTOS MOTEROOOOOOOSSSSSSSS......

No paramos mucho ya que aún nos queda por visitar uno de los puertos realmente nombrados, famosos y conocidos del Tour de Francia, así que desandamos un trecho del puerto y nos lanzamos hacia el valle, hacia “Le Bourg d'Oisans”: vamos a subir el Alpe d´Huez.**

El descenso se hace largo, no en vano son 31 km hasta el valle, pasando por Allemond, pueblo precioso situado a orillas del “Lac du Verney” y que goza de fama por sus campings. Sin dilación nos dirigimos hacia el noreste, para tomar el desvío hacia el "Alpe". En mi memoria de ciclista tengo incrustadas dos imágenes que no creo podré olvidar nunca y que me hacen vibrar cada vez que las rememoro. La primera de ellas es en el Tour del lejano año de 1995 el último de Miguel Indurain, cuando un ciclista italiano, calvorota y delgaducho, se lanzó a toda pastilla dejando a los favoritos detrás, con B. Riss intentando alcanzarlo e Miguelón intentando no perder demasiado tiempo y subió como si llevara un motor en las piernas: Marco Pantani, impresionante, cómo lo echo de menos en las carreras. Y la segunda la protagoniza un norteamericano de Austin, Texas, vestido con un maillot amarillo de líder: Lance Armstrong en el año 2003 la de la famosa caída junto a Iban Mayo y Ullrich y posterior demostración de poderío y pundonor del americano, sensacional.

Nosotros somos más modestos y haremos la subida en moto, aunque veremos muchos émulos de Pantani o Armstrong retando las fuertes pendientes de este famoso puerto. La parte más dura posiblemente esté en los primeros metros, con una primera rampa durísima, para luego irse suavizando un poco. Aún así las cifras no engañan, y los 13 km al 8.19 de media hacen de este “corto” puerto, uno de los más selectivos en el Tour de Francia. Las vistas, sobre todo en el descenso, son espectaculares, ya que se divisa todo el valle como si de un mirador hecho de curvas se tratara.
Ahora toca ir buscando el sur, que ya vale de puertos por hoy, así que nos decidimos por la ruta más corta y pintoresca, la que nos lleva cruzando el tramo occidental del parque nacional de Écrins*** hacia La Mure para luego descender por la nacional N-85 en dirección Gap, por la llamada Ruta de Napoleón****.

La carretera es una delicia, con muchas curvas y buen asfalto, no presenta nada de tráfico en nuestro sentido, aunque sí muchos coches que vuelven después del día de fiesta. Pasamos por un pequeño pueblo llamado Corps, (nombre que no se nos olvidará en bastante tiempo) y vemos que hay oferta de hoteles. Es un pelín tarde y más estando en Francia así que buscamos uno que tiene buena pinta aunque parece medio cerrado y por el telefonillo me comunico con la dueña del mismo. Una mujer amable aunque de aspecto algo descuidado (en este caso descuidado es un piropo) que por 50 euros nos deja una habitación maja con ducha y aparcamiento para la moto (junto a una KTM 990 Adv.) así que aquí nos quedamos, a pesar de las reticencias de Almu. Nos cambiamos y subimos hacia el restaurante, un sitio digno de la familia Adams, por el aspecto del sitio (variados bichos disecados, incluida una ardilla), de los empleados (desechos del reparto de Psicosis y de Bitelchus) y por la cena “típica” que nos cascan; en este sitio la palabra ensalada es un eufemismo, así que no perdemos mucho tiempo. Por supuesto, imagináis la respuesta ante la pregunta de si queremos desayunar mañana…
Bueno, damos un paseo por el pueblo para estirar las piernas, aunque las estiramos poco porque el pueblo se termina enseguida, así que damos una vuelta por las callejuelas del mismo y a dormir, que estamos cansados y ha sido un día largo. No os dejo la página web del hotel porque A: no sé si tienen ni ganas de comprobarlo y B: ¿qué parte de “reparto de Psicosis” no habéis entendido?
Hasta mañana

*http://www.altimetrias.net/aspbk/verPuertoF.asp?id=27
**http://es.wikipedia.org/wiki/Alpe_d'Huez
***http://www.ecrins-parcnational.fr/
****http://www.france-voyage.com/francia-guia/ruta-napoleon-1451.htm