lunes, 25 de abril de 2011

EL CONO



VISTO EN SEGOVIA

25 de abril del 2011

dos años: 730 días: 17520 horas y se me han pasado volando.
Y lo que nos queda por delante.
Bsazo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 20 de abril de 2011

Estrenando botas por Peñalara

Todo está oscuro, pero un sonido insistente se empeña en sacarme de mi sueño. Abro los ojos y apenas entra claridad por las rendijas de la persiana, al instante me doy cuenta de que el sonido es el despertador y que serán las siete de la mañana.
Es domingo y lo tenemos libre (oh sorpresa) así que vamos a subirnos a la sierra a saltar un poco entre rocas y nieve. Pero bueno, tampoco hace falta correr, así que como suele ser normal, nos damos diez minutillos más de márgen. Al final como la perspectiva que tenemos del día es muy buena, salimos de la cama para prepararnos. Desayuno ligero y terminamos de preparar las cosas.
Almudena recibió como regalo de cumpleaños un par de botas de montaña, unas Chiruca que tienen una pinta fenomenal. Y no ve el momento de estrenarlas.
El tráfico es más que escaso, sobre todo llegando a Collado Villalba, donde tomamos la salida para subir al puerto de Navacerrada. Llegando a Cotos, aparcamos como es normal frente a la Venta Marcelino, me calzo mis botas y recogemos el equipo. Y para arriba. A pesar de que llevamos unos días muy buenos y con calor, aquí tenemos niebla y la temperatura ronda los cinco grados positivos. Nos abrigamos un poco con la esperanza de que según ganemos altitud sobrepasemos la niebla y el sol nos caliente.
Pasamos un momento al centro de información para que nos dejen un plano, y nos advierten para que tengamos cuidado sobre todo por la niebla. Pero bueno, el camino es conocido y llevamos el “Garmin” así que no vemos problema. Lo cierto es que en alta montaña y más con el suelo nevado, la niebla es un elemento para respetar.
Tomamos la ruta que nos lleva desde el cobertizo a mano derecha hacia el arroyo de Peñalara. La niebla da un ambiente casi fantasmal al sendero y no nos deja ver apenas nada alrededor. Nos alegramos de madrugar porque sólo nos encontramos con un montañero, que nos adelanta a buen ritmo.



La ruta es más que conocida así que no me voy a explayar en describir cómo seguirla. Apenas paramos para descansar y el ritmo que llevamos es muy bueno, hasta las fotos las tomo en marcha para no para demasiado. Almu va encantada con sus botas nuevas y poco a poco dejamos la parte arbolada cruzamos el puente sobre el arroyo de Peñalara y subimos hasta el collado. Las vistas son espectaculares, la combinación de granito y nieve es preciosa. Seguimos solos así que nos permitimos el lujo de parar un rato a disfrutar de las vistas.

El paso siguiente es bordear la zona de especial protección de especies, pequeñas lagunas glaciares que son reserva de fauna autóctona. Intentamos respetar al máximo el sendero marcado, pero en las zonas con más nieve nos permitimos acercarnos a la orilla para tirar alguna foto que otra.

Cruzamos la zona de lagunas ganando altura poco a poco hasta llegar al circo y es una gozada. Primero estamos nosotros, sólo vemos a un montañero que va caminando hacia la laguna de los claveles; la niebla ha quedado en el valle y tenemos una panorámica de Peñalara soleada que nos deja boquiabiertos y aún nos queda lo mejor de la ruta por delante.



Seguimos caminando cruzando la nieve, evitando las zonas en las que se está produciendo el deshielo para no meter la pata (literalmente) y poco a poco vamos alcanzando la laguna de los pájaros.

La bordeamos con cuidado tras hacer alguna foto y decidimos seguir la cuerda hacia el Risco de los Claveles. Pero no llevamos equipo de nieve ni crampones ni nada, así que para evitar algún susto, decidimos sentarnos al sol para contemplar el circo tomando un refrigerio.

Poco a poco empieza a llegar gente y más gente y se rompe un poco la magia. Así que tras descansar decidimos volver hacia el coche, que hemos quedado a comer y no queremos llegar tarde que nos esperan para comer.


Así que piano, piano nos metemos en la niebla, el gepeto se vuelve un poco loco y me despisto unos minutos, pero bueno, la lógica se vuelve a apoderar de mi y tomamos la ruta buena hacia Dos Hermanas.
Nos cruzamos cada vez con más gente, y de lo más variopinta. Montañeros equipados a la última respirando por el esfuerzo de caminar (globeros que decimos en ciclismo) y gente que va con zapatos de vestir, increíble.
Llegamos al coche algo cansados pero felices como perdices, creo que nos hemos merecido una comida en La Hiedra, en Los Molinos.
Repetiremos, seguro.
P.D. me ahorro aquí las alusiones a mi frente tostada por el sol que sufrí durante la comida y sobremesa.
P.P.D. Almu es una campeona.

martes, 19 de abril de 2011

viernes, 15 de abril de 2011

Prueba cámara GoPro en la MTB



Vale, tengo las piernas rollizas, pero menos de lo que parece es que el angular de 170º es lo que tiene.
Y sí, tengo pelillos, en casa me ponen mala cara cuando dejo caer lo de afeitarme las piernas.
Iré probando más cosillas y otras posiciones para la cámara. Está grabado en dos parques consecutivos entre el Anillo Ciclista de Madrid y la M-40.

martes, 12 de abril de 2011

QUEQUÍN, CORREDOR DE FONDO

Siempre he admirado a los fondistas, no sólo de atletismo, de cualquier disciplina en la vida. La gente que espera durante años para conseguir un objetivo, con paciencia y tesón. Los que retan las leyes de la física y de la resistencia humana como Jorge Abueso:
http://www.alua.es/blogs/alua/?tag=jorge-aubeso
Los ultrafondistas ya son otra especie; gente que hace locuras que escapan a mi entendimiento de lo que es el deporte y se pasa la línea “normal”.
Pero si nos planteamos lo que es echarse a correr, correr, y correr más y detenerse pasados cuarenta y dos kilómetros, ya me deja algo tocado de la azotea. Monto en bici, tanto de carretera como de montaña y etapas de 100-120 kms, no son ninguna locura, sobre todo con la primera modalidad (en MTB depende del tipo de terreno, claro) pero el plantearme correr más de 5 kilómetros hace que mis gemelos pidan socorro sólo con plantearlo y mis tobillos me griten que qué es eso de correr.
Así que si además de la amistad que le profeso, de la envidia sana que le tengo porque vive en una ciudad que me encanta (Burgos), que tiene una mujer guapísima y majísima (un beso, Vero), una familia ídem de ídem, llega el tío y me dice que va a correr una maratón, ya le tengo que subir a un pedestal.
Para mí, está loco, pero los tiene bien puestos.
Sólo me queda desearle que disfrute de la carrera, que el tiempo acompañe y que luego me cuente qué tal se ve Madrid corriendo por las calles sin tener que esquivar taxis y tal.
Quequín, FUERZA Y HONOR!!!!!!!!!!!!!

P.D. Recuerda, hay que vitaminarse y mineralizarse, así que para el sábado nos zampamos una buena comida en el TAJ.
http://www.restaurantetaj.com/

viernes, 8 de abril de 2011

DE CUMPLEAÑOS ENTRE AVILA Y SALAMANCA

Hay usuarios de la moto que la utilizan sólo en verano, los hay que la usan más o menos durante todo el año pero sólo los fines de semana, para hacer algunas curvas o una ruta con la parienta y los hay que utilizan la moto para el día a día. Y también hay algunos motoristas que aúnan todas esas particularidades, como es mi caso. Utilizo la moto para ir a trabajar (mientras tengo trabajo) todos los días del año (perdón, los que trabajo, claro), para hacer recados por la ciudad, para moverme a cualquier sitio, y pos supuesto para salir a dar una vuelta con mi chica y hacer nuestros buenos viajes.

Y claro, estar sin moto casi mes y medio, es una pequeña faena. Por eso, cuando “Charo” salió del taller (impecablemente restaurada por mi mecánico, Paco, de Motos Haro) nos faltó tiempo a Almu y a mi para salir de ruta. Aprovechando que el lunes era su cumpleaños y ambos teníamos el día libre por tal motivo, preparé una ruta novedosa para ambos, al menos en parte.

La idea era subir hasta Ávila, hacer una mini parada en la ciudad, y desde Barco de Ávila, subir el puerto de Tremedal para acercarnos a Béjar, y visitar Candelario y la polémica estación de la Covatilla.

El día en Madrid aparecía algo nublado, después de la copiosa tarde de lluvia del domingo, pero como la previsión era nublado pero sin lluvia, allá que nos marchamos. La temperatura era ideal y el tráfico por la M-40 hasta la salida de la carretera de San M. de Valdeiglesias fluido. La anécdota de la mañana la protagonizó un grupo de motoristas que se nos acercaron, adelantando a coches por línea continua, justo antes de empezar la bajada al valle tras pasar Navas del Rey. De hecho la primera moto, una Honda Deauville, iba fina filipina, vamos que iba a saco, nos adelantó en la primera oportunidad que vió, y como vi que las demás seguían su estela, nos abrimos a la derecha y dejamos pasar a las demás. Lo que dijo Almudena de los motoristas no se puede poner en este blog por aquello de que lo pueda leer su madre y la regañe por decir tacos, pero vamos, que les puso finos y no de manzanilla.

Pero la respuesta a tal comportamiento por parte de un grupo de motoristas, nos llegó enseguida, ya que la cuarta o quinta moto (todas eran Deauvilles o Vstrom 650) era una del Cuerpo Nacional de Policía. Y al poco rato, nos alcanzó otro grupete similar. Imagino que se tratará de un grupo de policías nacionales noveles en temas de moto y que van con varios monitores para curtirse en conducción. No entiendo muy bien que lo hagan con tráfico normal y con motos camufladas, pero doctores tiene la iglesia. Por cierto, he de indicar que el que iba de primero, con una Deauville marrón iba fino y como un tiro, las tres Suzukis que le seguían se las veían y deseaban para mantener la distancia…y con el suelo medio húmedo aún.
Nos los encontramos de vuelta mientras subíamos, tras repostar gasolina, por la N-403 y nos saludaron con profusión, también es cierto que iban mucho más tranquilos y el monitor mantenía prietas las filas, je, je.

Llegamos a Ávila con ganas de hacer una paradita para tomar un café, ya que la subida al puerto de La Paramera nos había metido algo de fresco en el cuerpo. Paramos la moto en la plaza del ayuntamiento y paseamos un poco para, cerca de la catedral encontrar un bar cuco regentado por una simpática (y educadísima) mujer que nos sirve dos cafetuchos y una porción de bizcocho de melocotón en almíbar (sí, como suena) riquísimos. La cafetería se llama “La Fortaleza” y la calle Reyes Católicos. Lo sé porque en el año 2004 ETA atentó con una bomba en Ávila y fue justo en este local. Tomé una foto de una pared del local donde han colgado algunas fotos de cómo quedó el lugar y pone los pelos de punta.

Tras la paradita, retomamos ruta por la N-110 dirección a El Barco, ya buscando sitio donde parar a yantar. Al final, llegando a Piedrahita, encontramos un bar que no tiene mala pinta y tiene menú. Es correcto, sin más, pero no está mal de precio: 9 lereles. No detallo más porque no lo merece la verdad.
Pero la tarde está despejando, el cielo aparece ya con más claros que nubes y la temperatura sigue siendo perfecta para ir en moto; seguimos pues hacia el sur. Pasado El Barco de Ávila, sale a mano derecha la carretera que cruzando el puerto del Tremedal, nos deja caer (lagarto, lagarto) en la Av-100, justo antes de convertirse en SA-100 y acercarnos a Béjar.

El puerto es muy bonito, no nos encontramos con ningún coche en todo el recorrido, y llegando a la cima se aprecia la nieve a mano izquierda, hacia la Covatilla.
La bajada del puerto es larga pero las vistas son espectaculares.


Llegamos a la carretera, que en breve cambia de denominación de abulense a salmantina, y subimos a ver la estación de la Covatilla. No por gusto por las estaciones de ski, más bien sería lo contrario, sino porque alguna etapa de la Vuelta a España ha terminado en la estación, y madre mía que subidita. En la moto casi no da tiempo a meter segunda a partir del en los primeros kilómetros, porque las curvas tienen unos repechos que meten miedo. No sé los desniveles, pero aunque no creo que estén al nivel del Angliru o los lagos en Picos de Europa, desde luego es “majete” el “jodío”.

Dos fotos y para abajo, que queremos visitar Candelario. No me voy a extender en describir el pueblo porque no es plan, ¡¡¡TENEIS QUE IR!!! Y punto.
Y si vais con tiempo y os gusta el monte, me da que los alrededores del pueblo han de ser chulos para recorrer. Al fin y al cabo, estamos en un Parque natural. ;-)



La vuelta, sin mucha historia que reseñar, pero sí para nosotros. Desde Barco, tomamos la carretera que sale a Venta Rasquilla y desde la Venta del Obispo hasta El Barraco, nos hinchamos a curvas, paisaje primaveral, granitos y buena temperatura; una gozada.




Parada para unas fotos, que modestamente, han quedado muy chulas por las modelos, la mecánica y la humana (sobre todo el bellezón de Almu) y la luz. Y vuelta a casa que al final llegaremos de noche y mañana uno de los dos madruga, je, je. Efectivamente, no soy yo.

Una gozada de día y de compañía, la mejor.

lunes, 4 de abril de 2011

4-04



QUÉ 33 AÑAZOS MADRE!!!!!!!!!!!
HA SIDO UN DÍA GENIAL, LA RUTA CHULA Y LAS DOS UNAS CAMPEONAS, LA RECIÉN RETORNADA A CASA DESPUÉS
DEL MES Y PICO EN LA "UVI-TALLER" Y TÚ.

Y QUE SEAN MUCHOS MÁS!!!!!!!!!!!!!