miércoles, 25 de abril de 2012

“THE FOUR SEASONS ROUTE”. USA EN MOTO 2012. 5ª parte MONUMENT VALLEY-GRAND CANYON-FLAGSTAFF

5ª Parte: MONUMENT VALLEY-GRAND CANYON-FLAGSTAFF


RAE: Navajo. 1. adj. Se dice del individuo de un pueblo originario del oeste de América Septentrional. U. t. c. s.

Así define la RAE a los “Navajo”. Si escarbamos un poco más en su historia, sabremos que son un pueblo de origen amerindio, asentado en el suroeste de los actuales Estados Unidos a lo largo de los siglos XV-XVI, aunque se cree que provienen de zonas del sur de Canadá. De familia lingüística Athabasca, comparte orígenes con los Apache –sus enemigos ancestrales- se enfrentaron a los españoles ya durante el siglo XVI –lo curioso es que de nosotros obtuvieron el caballo, la oveja y la cabra, fundamentales para su supervivencia, incluso su nombre es español- y sobre todo durante los años 40 y 60 del siglo XIX se enfrentaron a las tropas de los Estados Unidos de América, hasta que fueron derrotados y deportados en la “Gran Marcha” a pie a la reserva del “Fort Summer”: http://en.wikipedia.org/wiki/Long_Walk_of_the_Navajo

http://www.crowcanyon.org/EducationProducts/peoples_mesa_verde/post_pueblo_spanish.asp

Antes de irnos anoche a la cama, le pregunto al paisano de la recepción a qué hora amanecía, y me indicó que a las 7:05 AM. He puesto el despertador, pero llevo un rato ya despierto, como todas las mañanas. Duchado y ya algo despejado, monto la parafernalia “foteril” y me salgo a la terraza mientras comienza a clarear. El paisaje es tremendo, es una zona llana, lisa, arenosa, con algún arbusto pequeño, vallas para el ganado y al fondo las mesas que forman el Monument Valley. Hace viento, sopla con fuerza y racheado así que me temo que sufriremos otro día de viento en la moto. Sólo me consuela el pensar que si ayer viniendo hacia al sureste nos batió el viento de manera inconmensurable, hoy que vamos hacia el suroeste, nos dará el viento de espaldas. Pero lo iré viendo según vaya el tema.


Despierto a la felina que tengo en la cama –lo de felina es porque duerme como un gato- y aunque le cuesta salir de bajo la manta, al final se levanta. Preparo un café rápido en la cafetera de la habitación y mientras yo estoy fuera pelado de frío haciendo fotos, Almu se sienta todo digna en el sofá, con la mantita de piel de la cama, abrigada dentro de la habitación.

Vistas desde la habitación, hacia el norte:

grande:

https://lh3.googleusercontent.com/-lll_xb5-MIc/T5F-NcNgHjI/AAAAAAAAB0k/VBvTxIIAb6Q/s800/MONUMENT%2520VALLEY%2520DESDE%2520EL%2520HOTEL.jpg

Las vistas son espectaculares, el sol va iluminando poco a poco por detrás de “King on His Throne”, una de las mesas más características. Me encanta este momento del día, me suelo levantar media hora antes de lo que necesito porque me gusta este rato de paz, de silencio, de pausa previa antes de que comience el día y su actividad normal. Mucha gente odia este momento del día, a mi me encanta: la luz grisácea que precede la salida del sol, cuando parece que todo se queda parado y que al día le cuesta arrancar, en un momento en que aún no ha arrancado la actividad, el momento del cambio de rol –los habitantes de la noche se retiran y los habitantes del día están a la espera para lanzarse al mundo-, una pausa entre el despertarse y el comenzar a “cazar”.

Tras este arranque filosófico, terminamos el café –puaj- y nos preparamos para el día. Tras la ducha, nos abrigamos bien y preparamos para la ruta en moto. El viento sigue siendo fuerte –imagino que irá a más a lo largo del día- y todo está lleno de polvo desértico rojo. La moto está cubierta por una capa fina de polvo rojo que no se quitará hasta dos días después cuando lave la moto saliendo del Sequoia NP. Si venís al parque, dedicarle un día. Si decidís venir en moto, allá vosotros si no queréis alquilar los servicios de los coches todo terreno de los Navajo. La ruta es la llamada “Valley Drive”, un camino de 17 millas de polvo y arena suelta, muy fina, que hace poco recomendable meterse con la moto. Y más con un “bicho” como esta Goldwing pesada y cargada hasta los topes. Y menos con el día de viento que hace hoy, que mueve cortinas de polvo como si fueran de niebla. A las pruebas me remito:

Además si Almu no desayuna me come a mi, así que como tenemos un paseo majete, decidimos marchar hacia Kayenta para desayunar y ya ir bajando hacia Arizona para llegar al Grand Canyon. Paramos en la entrada al Monument valley, nos hacemos las fotos de rigor y salimos del parque.

http://www.americansouthwest.net/utah/monument_valley/index.html

Kayenta es el pueblo más grande de la reserva, no es gran cosa, es como tantos pueblos de por aquí, una encrucijada de caminos en los que hay un par de gasolineras, algún que otro restaurante y alguna cosa más. Aquí los restaurantes de comida rápida dan desayunos, pero como huimos de sitios así como de la peste, intentamos encontrar alternativas. Esta vez encontramos una cafetería con buena pinta y bastantes coches aparcados delante, se llama http://www.yelp.com/biz/blue-coffee-pot-kayenta y es un sitio peculiar. No es nada del otro mundo, pero somos los únicos “blancos” del sitio, todos los demás son población local, vamos Navajos. La carta es brutal, Almu se zampa un gofre tamaño Mesa del Monument valley y yo un plato combinado con dos huevos –hechos por sólo un lado por favor- patatas hiladas y hamburguesa. Aunque no dejo de mirar al tipo de mi derecha que se zampa lo mismo que yo y de postre un plato con tres “pancackes” de tamaño familiar, con sirope y cinco tarrinas de “buttermilk” –una mantequilla, casi una crema, salada para untar en las tortitas. Brutal. Además, la camarera se pasa cada cinco minutos por las mesas a rellenar las tazas de café, que no está mal el brebaje la verdad.

Cuando estamos terminando de desayunar entra otra pareja de blanquitos como nosotros y no sé si por solidaridad con la minoría étnica de la cafetería o porque, como tantas veces, la gente es amigable nos saludamos. Él es de Nueva York y ella parisina y están de vacaciones por aquí, nos deseamos buena jornada mutuamente y a seguir viaje.

El día aparece como nublado, pero parece más niebla que otra cosa. Por lo que comprobamos algo más adelante la niebla es arena y polvo en suspensión que casi cubre el sol. Nos encontramos con los primeros motoristas en Arizona y casi todos van sin casco, con pasamontañas, pañuelos etc –hace viento, frío y mucho polvo en suspensión que hasta masticas- pero vamos lo de ir sin casco…Arizona es así.

Carretera y manta, dirección suroeste. Mi percepción se confirma, el viento que ayer nos dio la tabarra y que se había levantado también hoy racheado, frío y fuerte, nos favorece. Casi todo el tiempo lo tenemos de popa y algo de través, así que nos ayuda a gastar menos combustible y a mejorar el ritmo. La carretera es similar a la de ayer, pero en lugar de girar hacia el norte, ahora nos dirigimos todo el camino hacia el suroeste por la interestatal 160 –también llamada “Navajo Trail”- hasta Tuba City donde retomaremos nuestra vieja amiga de ayer, la 89.

La 160 recorre en gran parte la Reserva India de los Navajo, un paisaje como el que acabamos de dejar atrás en Kayenta: desierto con algunas hierbas y matorrales bajos, grandes cercados para el magro ganado y algún caballo y de cuando en cuando un grupo de viviendas de indios. Ya no viven en los famosos “hogan” de madera y adobe, sino en unas penosas caravanas o casas prefabricadas. Está prohibida la venta y consumo de alcohol en la Reserva así que nos choca encontrar bastantes botellas tiradas en los arcenes una vez abandonados los límites de la misma. Nos encontramos de nuevo con nuestras amigas las rectas, largas cicatrices que recorren estos yermos páramos de tierra rojiza.

Como anécdota de la mañana, paramos a repostar en una gasolinera de la Reserva –cobran un impuesto extra por la gasolina, pero lo revierten en la misma reserva así que lo pagamos con gusto- y al pagar en la caja nos encontramos con un bote que representa una pequeña historia. Os la cuento: Valencia Nez, una niña de 10 años que a través de correo participa en un grupo escolar español, no supieron especificarnos de qué ciudad ni en qué contexto. El caso es que la niña está emocionadísima con sus amigos de España y está recolectando dinero para pagarse un viaje aquí. Así que ni corto ni perezosos le dejamos 5 dólares para que se lo pueda costear. La chica que atiende la gasolinera se queda alucinada cuando le decimos que somos de España, les resultará cuando menos extraño que vengamos desde tan lejos sólo para visitar su tierra.

Seguimos el mismo rumbo y nos cruzamos con algún que otro grupo de motoristas que con sus Harleys y sin casco –aunque bien tapaditos que hace rasca- se dirigen hacia el Monument V. Almu quiere comprarse una cosa muy determinada para la boda, y que a la vez le sirva como recuerdo del viaje, así que paramos un momento en “Tuba City” en un centro comercial pequeño, pero en la tienda lógicamente no tienen gran cosa. Eso si, la colección de armas a la venta es bastante amplia, contrasta ver un mostrador grande con armas junto a chaquetas de Carhart y calcetines de GAP. Aparcamos la moto junto a un FORD monstruoso aparcado en zona de minusválidos y mientras arrancamos se nos acerca un hombre, un mendigo, indio para más señas, apestando alcohol –a vino en realidad- y en un inglés ininteligible mezclado con navajo me pide un par de dólares. Sé que son para vino, pero poco más le queda al hombre y por mucho que le diga no se va a comprar un bocadillo, así que le doy los dos dólares. Una pena lo que han hecho doscientos años de represión, aislamiento y confinamiento en reservas a los anteriores “dueños” de este vasto continente. Será el progreso.

Bueno, tras este pequeño encuentro, seguimos ya hacia el sur, por la interestatal 89, hacia Flagstaff para tomar en pocas millas, en Cameron, la 64 que nos llevará hacia el Grand Canyon NP. Y es justo en Cameron donde nos encontramos con una tienda de productos artesanos realizados en la reserva –también hay algunos “Made in Mexico” e incluso “Made in China”- donde tras un rato buscando Almu consigue lo que quería, así que por ese lado ya estamos tranquilos. La verdad es que lo que ha comprado es una chulada.

Al fin tomamos el desvío que nos lleva hacia el Grand Canyon –GC- la carretera sigue por una meseta rocosa y reseca, pero comenzamos a ver algún cañón pequeño que precede a la gran cicatriz del río Colorado. La carretera 64 también se denomina aquí E –de Este- Rim –de borde- drive, pasamos por la taquilla del parque –donde un amable Ranger Senior nos informa sobre el parque- y ya estamos.


Básicamente, la carretera que vamos a recorrer es la misma 64 que recorre toda la orilla sur del GC, en la guía están detallados los miradores “oficiales”, es decir los que están acondicionados con vallas, aparcamientos, etc. Señalamos los que nos parecen mejores para no perder demasiado tiempo y ver lo máximo posible. Aquí nos surge la primera duda ya que mi idea es regalarle a Almudena un vuelo en helicóptero sobre el GC pero lo de volar no lo lleva nada bien así que lo tenemos que dejar para otra ocasión. Una pena porque ver el GC desde las alturas ha de ser una experiencia alucinante, pero no pasa nada, también desde tierra las vistas son de órdago.

Os dejo algún enlace para rellenar el diario, pero vamos información, vivencias, charlas de viajeros, etc. sobre el GC del Colorado hay a patadas:

http://www.usatourist.com/espanol/destinations/arizona/nationalparks/grandcanyon/grand-canyon-main.html

http://www.nps.gov/grca/index.htm

En mi caso, voy a incidir en algo que los estadounidenses pasan por alto y no he encontrado ninguna referencia en sus museos, centros de visitantes, etc. El primer europeo en ver el GC fue español. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Así lo suelto, un español. Y no es por hacer patria, no. Por aquél entonces, y me refiero a mediados del siglo XVI, muchos de nuestros compatriotas hartos de la presión de la aristocracia hispana, de la Iglesia y sus exigencias, de robos y tropelías, o simplemente porque querían buscar fortuna allende los mares, muchos españoles como indicaba campaban por aquí buscándose las habichuelas. Unos con más fortuna que otros, pero todos creyendo que aquí había tesoros prácticamente bajo cada roca. Así, se formó una expedición en el año 1540 para buscar oro en territorio desconocido, al norte de lo que entonces se llamó Nueva Galicia, territorio conquistado por Nuño de Guzmán, al norte del actual México. Cíbola es una ciudad –hoy sabemos que legendaria- que supuestamente existía al norte de Nueva Galicia y que contaba con innumerables riquezas. La expedición marchó hacia el norte compuesta por 340 españoles y cientos de indios aliados. Por supuesto de riquezas nada, ni de ciudades tal siquiera. Pero lo que nos interesa de esta historia es que uno de los miembros de la expedición, un pacense de Llerena, García López de Cárdenas, el que comandó un pequeño destacamento en busca de un rio del que los Hopi les habían hablado, el Colorado: http://es.wikipedia.org/wiki/Garc%C3%ADa_L%C3%B3pez_de_C%C3%A1rdenas


Vio el GC, pero no encontró una senda practicable para descender al río y se dieron la vuelta. Aquí lo dejo escrito para que así conste. Lo de llevar alta la bandera española en la moto es para hacer un poco de justicia al primer europeo en ver el Gran Cañón con sus ojos. Escrito queda en este modesto diario.

foto en grande:

https://lh5.googleusercontent.com/-_p-a0bJcdBc/T5F-TKBjP8I/AAAAAAAAB0k/w6hvJrLmPXU/s800/grand%2520canyon%25201HDR.JPG

Retomamos la ruta, paramos en los diversos miradores, disfrutando de las vistas y comprobando que incluso estando allí, es complicado percibir el tamaño, las distancias, la profundidad del GC. También indicaros que al ser un cañón, lógicamente tiene dos lados, y aunque la orilla sur es la más frecuentada, también la orilla norte se puede visitar, quizá no sea tan espectacular pero seguramente está menos masificada.

Otra alternativa si vais por el lado norte, es acercaros al llamado “Skywalk” http://www.grandcanyonskywalk.com/spanish/, un asombroso mirador sobre el cañón. Lástima que estuviéramos a unas cuatro horas de carretera desde donde estábamos nosotros.

En una de las locuras transitorias que se le ocurren a uno de cuando en cuando, decidimos ir de un mirador al siguiente sin quitar los cascos de la moto. La GL lleva unos enganches escamoteables bajo el baúl trasero que sirven para dejar los cascos y nos parecen muy prácticos para no estar todo el rato quitando y poniendo. Y como estamos en Arizona…


Buscamos un sitio donde dejar la moto para poder ver el paisaje sin nadie alrededor y en un sitio más natural, así que dejamos la moto en un pequeño aparcamiento y nos metemos a “la aventura”. El sitio está muy bien y aprovechamos para hacer las fotos de las camisetas, que para eso las hemos traído desde casa. Almu aprovecha para hacer fotos a carteles peculiares como el que avisa del peligro de cruzarse con un puma –peligro para el bicho claro, si te pone en el camino de un “Truck” gigantesco pobre puma- y seguimos adelante.

La verdad es que se nos ha pasado la tarde de la manera más tonta y hemos disfrutado a tope del sitio. Es más que recomendable venir por aquí. Por supuesto el paisanaje es divertido y variado, los trastos que se ven por estos lares nos llaman la atención poderosamente y se puede uno encontrar una fauna de lo más variopinta. Ejemplos varios.

si no te gustan los partidos políticos:

si te va ser el prota

si te van los jean ajustados

lo que sea...

los coches discretos

Tras recabar un poco de información en el centro de visitantes y comprar un recuerdo a los sobrinos, tenemos que salir del parque que ya empieza a bajar el sol. Al ir a buscar la moto nos encontramos con un grupo de ciervos mulos –así llamados por sus enormes orejas- ramoneando y se produce una escena muy propia de los norteamericanos urbanos: creen que todos los ciervos son Bambi y que todos los pumas son como el Rey León. Así que se detienen a dos metros de cualquier animal salvaje y les hablan como si fueran su mascota. Aquí el pobre ciervo está a punto de descubrir lo que quiere decir la expresión “Hi, Deer” es decir “hola, ciervo”, que suena parecido a “Hi, dear” es decir hola, querido, de boca de una madurita con cámara de fotos en ristre que se planta a dos pasos del pobre bicho a hacerle una foto. De más está comentar la cara de susto del orejudo cérvido al ver a la moza cámara en mano, hablando con voz aflautada, y buscando desesperadamente a su grupo. Ja, ja.

Lo mejor es que esa no fue la anécdota más graciosa protagonizada por cérvidos, ya que saliendo del parque, llegando a un pequeño pueblo una vez pasado el aeropuerto –snif, snif- vemos coches frenando en plena carretera y nos percatamos de unos enormes ciervos pastando en el arcén. Por supuesto, nadie toca el claxon, ni se molesta, dan por hecho que los turistas quieren hacer la foto al animal. Cosa que, obviamente y como buenos turistas, también hacemos –bueno, yo, Almu se limitó a llamarme “freaky” como siempre- así que os dejo la foto de un Uapití zampando y de los paisanos bípedos “afotando”. Es un ciervo bastante grande la verdad y no será el último que veremos hoy, pero no adelantemos acontecimientos.

Seguimos rodando por la carretera mientras se va haciendo de noche, repostamos gasolina en el cruce de la 64 con la 180, en la gasolinera de “Valle Travel Shop”, que por cierto tiene una tienda enorme de recuerdos, artesanía “made in Mexico” y plumajes indios de lo más peculiar. Al salir llega un tipo en una furgoneta de la que se bajan como diez personas, me pregunta algo que no entiendo muy bien, le sonrío y me suelta “amen”. De flipar.

Bueno, lo más gracioso es que el navegador nos indica que podemos ir a Flagstaff por las dos carreteras, tanto por la 64 como por la 180, aunque es algo más corto por la segunda -10 millas-. Así que, si tu instinto te dice que tomes una carretera, no sigas al navegador, sigue tu instinto. La 64 busca el valle, va hacia el sur hasta Williams y luego gira hacia el este hasta Flagstaff. La 180 va hacia el este y luego gira hacia el sur, tras pasar por un puerto de montaña, una estación de esquí llamada “Snow Bowl”, http://www.flagstaff.com/snowbowl casi nada. Por la mañana veíamos en la lejanía mientras veníamos desde Tuba City unas montañas nevadas, altísimas, y pensaba qué raro se hace ver nieve en las montañas rodando por un desierto. Pues bien, la carretera que acabamos de tomar va directamente hacia dichas montañas, que ya no están “en la lejanía” sino en la cercanía. La carretera, os recuerdo que ya es noche cerrada, recorre ranchos y campos cercados, por supuesto en un constante intercambio de largas rectas y alguna curva para unirlas. Nos cruzamos con un par de coches en 50 millas, la carretera es solitaria y con poco movimiento, la temperatura es cada vez más baja y los carteles que avisan del peligro de hielo en la calzada no ayudan a levantar el ánimo. Al comenzar a subir el puerto de montaña, bajo un poco la velocidad porque no me fío del asfalto y temo encontrarnos con hielo, la temperatura que marca la moto había comenzado en los 50° F y ya está por los 30°F, sobre los cero grados Celsius, fresquete, fresquete. Menos mal a los intercomunicadores que como podemos ir charlando sobrellevamos el temita.

La Montaña nevada cada vez está más cerca, la carretera no para de ascender y yo voy preocupado porque además del miedo de encontrarnos hielo en la calzada, la carretera recorre una zona arbolada, un bosque de abetos enormes y me temo que en cualquier momento se nos puede cruzar algún animal y darnos un susto. Almu va muerta de frío, pero aguanta como una campeona, yo voy temblando porque llevamos así ya un buen rato, menos mal que la moto lleva unas salidas de aire regulables hacia los pies y sale calorcillo hacia mis botas. En una curva de derechas, Almu ni se da cuenta, pero justo en el arcén veo un ojo brillante y al acercarnos con la moto resulta ser un “uapití” parado junto a la carretera imagino que tan sorprendido como nosotros de ver acercarse de noche un cacharro ruidoso con dos españoles muertos de frío montados en él. Menos mal que una vez pasada la estación de ski, ¡una estación de ski! ¿Cómo no va a hacer frío? Como buenos españole, comenzamos a reirnos y a hacer chascarrillos con el tema; que si vamos a morir congelados, que si te imaginas la sensación de idiotas si leen en un perióico local mañana que dos turistas españoles han sido encontrados congelados en la carretera cerca de Snow Bowl, pensamientos de humor negro de este tipo. Ya nos hemos visto con la moto en situaciones parecidas y sabemos que con buen humor se llevan mejor.

La carretera comienza a descender poco a poco, y comenzamos a ver signos de vida humana: luces de urbanizaciones, algún edificio que otro, vemos algún coche circulando por calles adyacentes a la carretera. Bueno, la cosa se va arreglando, parece. Así que ya sin casi sentir las manos y temblando, llegamos a Flagstaff.

http://www.flagstaff.com/

Tenemos fuerzas para buscar algún sitio donde comer algo, pero son las 20:30 y está casi todo cerrado. Vemos un supermercado abierto y decidimos comprar algo para cenarlo en el hotel: nos apetece llegar ya y calentarnos. La conversación con el cajero del supermercado es digna de un gag de José Mota, lástima tío de la vara que le espabilara un poco porque no se puede ser más plano y simple en su razonamiento. Almu se partía de la risa. Conocemos en la frutería a un matrimonio mexicano, llevan 17 años viviendo en Flagstaff y están contentos –todos los mexicanos que hemos conocido en el viaje coinciden en lo mismo- y él estaba deseando hablar de fútbol con alguien –es fan de Messi, su mujer del Manchester y del R. Madrid-. Pagamos y al hotel, otro Best Western. Al fin hemos llegado, han sido sólo 50 millas pero se nos han hecho larguísimas.

En el hotel, ponemos la calefacción a tope y nos recuperamos del frío, montamos un pequeño “picnic” en la mesa del hotel y cenamos tan ricamente –nos bebemos una Bud tamaño garrafa- y hacemos resumen del día.

Mañana toca recuperar calor y dejar de ver por un día parques naturales, la Ruta 66 es nuestro objetivo. Queremos recorrer un tramo de la “Mother Road”, la ruta mítica que vertebró el tráfico rodado de los USA durante algunas décadas y que fue puerta de escape de la miseria de muchísima gente durante los años 30

http://www.historic66.com/ Aunque mañana os comentaré cosas sobre la ruta, hoy toca dejar la moto aparcada en el hotel, como todas las noches frente a recepción, y a descansar que el día ha sido intenso.

FOTOS 5º DÍA:



viernes, 20 de abril de 2012

“THE FOUR SEASONS ROUTE”. USA EN MOTO 2012. 4º etapa KANAB-MONUMENT VALLEY


4ª Parte: KANAB-BRYCE CANYON-MONUMENT V.

Aquí la gente madruga, lo tengo claro. Desde hace más de una hora escucho el rumor de los camiones pasando por la carretera y algún que otro coche que arranca en el aparcamiento del hotel. Y eso que es domingo. Esto de tener sentidos –al menos el oído- medio arácnidos es lo que tiene.

La rutina habitual es levantarme antes que Almu para que pueda rebañar media hora al sueño, y cuando ya estoy listo la despierto. Hace sol y aunque el viento me da que hoy también se va a notar, ahora mismo no me importa lo más mínimo. Vamos a desayunar y luego veremos.

El desayuno aquí es un poco más contundente que en el anterior BW, pero no claro está como el que nos zampamos ayer en Las Vegas. Con todo y con eso, mi ración de “scrambled eggs” con tabasco y pimienta, salchichas y un café americano con leche no me la quita nadie. Almu considera el café una infamia, yo como ya me he acostumbrado al café descafeinado en casa lo noto menos, pero ella que es como decía Juan Valdez “para los muy cafeteros” café adicta, le repatea tomar este brebaje de color marrón que recuerda un poco al café que tomamos en la vieja Europa. Una mirada alrededor del comedor nos hace comprobar que somos, con diferencia, los más jóvenes desayunando. A pesar de la edad, casi todos los “abueletes” salen del mismo llevando sus cafés en vaso de papel, con su tapita y todo. No me extraña que tengan que beber litros de este café para que noten un poco el efecto de la cafeína.

Preparamos los pertrechos y la moto para seguir ruta hacia el norte, hacia el Bryce Canyon. La chica de la recepción nos ofreció esta habitación porque podíamos dejar la moto frente a ,la puerta de la misma, para mayor seguridad. Nosotros en ningún momento notamos que fuera un pueblo conflictivo, pero si la chica nos lo recomendó nosotros encantados. Lo gracioso del tema es que llevamos una Honda Goldwing, una de las motos más grandes e imponentes del mercado, y aparcamos por la noche entre dos gigantes de “trucks” americanos, vamos que la moto ni se intuía desde la carretera, como para que un “chori” se hubiera fijado en ella.

En fin, la mañana está fresca pero como ayer pasamos calor, no nos abrigamos demasiado. Craso error, como ahora os comentaré. La zona es muy bonita, la carretera que une Kanab con la entrada el Bryce Canyon NP recorre unos parajes dignos del oeste americano, con las rocas rojas refulgiendo con la luz del amanecer, el sol brillando en el horizonte y sin apenas tráfico, es una delicia conducir. He de reconocer que la moto ayuda mucho en percibir así las cosas, es una gran moto.

Durante un rato recorremos un tramo de curvas enlazadas, en suave ascenso, siguiendo un arroyo y los árboles que jalonan sus dos orillas. Delante de nosotros circula un Audi a-4, cuya conductora se da un buen susto justo cuando de la zona arbolada sale volando una especie de pavo, o una gallinácea extraña con un volar cansino, tan cansino que está a punto de chocar con el coche, la chica del Audi pega un frenazo y evita el golpe con el pájaro de chiripa, y nosotros de espectadores treinta metros por detrás. Una anécdota casi nos hace olvidar que el frío es cada vez más intenso, hasta tal punto que nos vemos obligados a parar en una gasolinera a pertrecharnos de la ropa de abrigo que llevábamos sin usar casi en todo el viaje: forros térmicos, guantes gruesos, pantalón de moto –en mi caso llevaba puesto sólo el vaquero-. El viento arrecia un poco y es frío, viento del norte. Ahora me creo las noticias cuando indicaban hace un rato que entraba una perturbación de viento frío y fuerte del norte de las Rocosas y que podría nevar a partir de 8000 pies. Desde luego, hace frío de nieve.

Menos mal que la moto protege mucho, como ya comprobamos ayer con el día de viento que sufrimos. Así que hacemos de tripas corazón –Almu se las ha visto peores conmigo en la moto- y seguimos ruta. Poco a poco son más visibles formaciones de areniscas rojizas y de las típicas rocas sedimentarias que han conformado todo el sur de Utah, incluida la región de los “Arcos”. Ahora el día ha dado un pequeño giro, se nota más el frío –frío de nieve- y está bastante más nublado, aunque se percibe algún que otro claro al sureste que nos da esperanza de ver el sol. Ya giramos dejando la nacional 12, dirección Escalante y nos desviamos hacia el parque. Antes de llegar al Bryce, pasamos por un bonito paraje llamado “Red Canyon” http://www.americansouthwest.net/utah/red_canyon/index.html


Con formaciones similares, aunque en pequeña escala, de las que veremos más adelante en el parque. Ascendemos al ritmo que marca la carretera hacia la meseta de la que se formó el anfiteatro llamado “Bryce Canyon”. El viento ha bajado un poco y entrevemos el sol, cosa que nos anima porque el frío es intenso. Pasamos el aeropuerto de Bryce y llegamos a la entrada del parque, foto de rigor esperando a que una familia americana haga la foto -que el tío se toma su tiempo para enfocar, encuadrar, etc. qué pesado- y para dentro que vamos. Por si se me olvida, en el acceso al parque, lógicamente, os entregan con la entrada un folleto con la información básica, si editan un periódico –algunos parques los publican- pedirlo porque suele venir información más detallada. Aunque siempre os quedará el “Visitor´s Center” donde amablemente –literal- os informarán de todo lo que necesitéis.

http://www.nps.gov/brca/index.htm

http://www.usatourist.com/espanol/destinations/utah/nationalparks/brycecanyon/bryce-canyon-main.html

Al hacernos la foto, empieza a nevar. Tímidamente y es nieve seca, pero está empezando a caer nieve. Nos lo tomamos a risa porque no nos queda otra, así que para adelante y a disfrutar del sitio. Aunque estamos a unos 2500-2700 metros de altitud, así que es normal.

Si se va con poco tiempo, como era nuestro caso, se han creado miradores a lo largo del parque que dan una visión suficiente del parque. Lógicamente, lo mejor es dedicarle un par de días, para poder dedicar al menos uno de ellos a pasear por el parque, que tiene rutas con muy buena pinta. Si os gustan los caballos y venís entre abril y septiembre, se organizan rutas a caballo: http://www.canyonrides.com/bryce_canyon_rides.html Es un poco demasiado “yankee”, es decir que no vais cuatro o cinco caballos, sino tropecientos, que os montan barbacoas y espectáculos diversos, si podéis elegir buscar las empresas que organizan rutas con un guía y pocos caballos, mucho más bonito y mejor para disfrutar de la ruta. Es una alternativa más a visitar el parque.


LARGE:

https://picasaweb.google.com/lh/photo/NQ_WlIvYuzg2h4k9VEJSJtMTjNZETYmyPJy0liipFm0?feat=directlink

LARGE:

https://picasaweb.google.com/lh/photo/0SbMDjIKbyEdRiot9B7A-tMTjNZETYmyPJy0liipFm0?feat=directlink

Desde los miradores las vistas son espectaculares, lástima que esté algo nublado y medio nevando porque desmerece un poco, pero sólo un poco el sitio, porque es impresionante. Apenas hay gente –normal, a pesar de ser domingo el día está como está y hay más visitantes en el centro de recepción que por aquí- y se puede ver el parque con mucha tranquilidad. A pesar del tiempo que hace, sí que vemos gente paseando por los diferentes caminos del parque, cosa que nos da una envidia tremenda. Fotos de rigor en los diferentes miradores -en unos de ellos un simpático japonés nos hace un reportaje fotográfico- y buscamos la salida del sitio. Lo bueno es que nieva un poco y a ratos medio sale el sol, además toda la meseta está poblada por un bosque de pinos bastante altos lo que ha mitigado el viento y por consiguiente el frío.

¡¡GUAPA!!

Toca salir del parque, Almu se hubiera quedado todo el día –y yo, claro- pero nos queda ruta por hacer hoy así que nos vamos. Tras dejar el parque, poco a poco va saliendo el sol y aunque el viento arrecia, las penas con pan, digo con sol, son menos. Repostamos gasolina en una estación de servicio donde un estúpido mata ciervos nos atiende sin ningún tipo de amabilidad –parte del 5% de estadounidenses maleducados del viaje- y pasamos de nuevo por Kanab. Como ya es hora de comer, paramos en el Houston´s de nuevo a ver qué tal. Almu se zampa una ensalada enorme y yo otro de los platos típicos de la zona, buena carne de ternera mechada con salsa indescriptible-qué manía-.

Anécdota: Al pasar poR los distintos pueblos, en casi todas las carreteras de enlace son predominantemente rectas con pocas curvas, así que la tentación de pisarle al coche es grande. Para evitar que la gente corra en su pueblo, en muchas entradas a los mismos, se colocan coches del sheriff para cazar con radares a los incautos que van rápido. Pero se nos hacer raro que el coche que vimos a la mañana siga en el mismo sitio ahora que ya es casi medio día, o aquí los ayudantes del Sheriff echan más horas que los chinos de mi barrio o hay gato encerrado. Al salir de Kanab hacia Arizona, en la salida del pueblo vemos un coche de policía y Almu que tiene vista de lince –para compensar la mía de topo- ve algo curioso en un coche patrulla. Os dejo la foto y sacáis vosotros las conclusiones.

je, je, je, je, je, je....

Tomamos las 89, para pasar por Big Water y el Lago Powell y Page ya en Arizona, y continuar luego hasta Kayenta para llegar a la reserva Navaja de “Oljato-Monument Valley”.

La carretera hasta Page se compone de dos elementos básicamente: rectas cuasi infinitas y paisaje semidesértico. Os ahorraré describiros el paisaje porque sería redundar en lo mismo durante millas y millas. Si he de indicaros que las formaciones rocosas características de esta región; planicies extensas punteadas por enormes rocas areniscas, llamadas “mesas” por los Navajo, jalonan el paisaje en esta ruta, lo que rompe un poco la monotonía de las largas y aburridas carreteras. Además, el viento pega bastante fuerte y tenemos –cómo no- un susto al entrar en otro tramo de carretera por un cañón natural de roca. Menos mal que ya me lo voy conociendo y me preparé bien por si las moscas -desconectar la velocidad automática, pegarme bien a la mediana y no agarrar fuerte el manillar-, aún así el golpe de aire es tremendo y nos desvía sus buenos dos metros de la trazada que llevábamos, lo que hace que Almu se lleve un buen susto –y yo también claro, je, je-.

Antes de llegar a Page, paramos en un mirador sobre el Lake Powell, las vistas son llamativas sobre todo por el contraste que hace el azul del agua sobre el color de la arenisca, casi amarilla en esta zona de Arizona. http://www.usatourist.com/english/destinations/arizona/lakepowell/lake-powell-main.html

Hace tanto viento que temo que nos tire a los tres, pero la moto se mantiene estable y no nos da ningún susto, alguna venta tiene el que la Goldwing pese tanto ;-)

LARGE:

https://picasaweb.google.com/lh/photo/45d9Cn81fKnJ6CoTTpJguNMTjNZETYmyPJy0liipFm0?feat=directlink

Page no tiene mucha historia que contarnos, total se fundó en el año 57 del pasado siglo por los trabajadores de la presa Glen Canyon, así que no esperéis ver una iglesia románica. Pero si sois un poco aficionados al cine, que sepáis que aquí se han rodado decenas de películas, os dejo un enlace para que alucinéis: http://en.wikipedia.org/wiki/Page,_Arizona#Films

Otra atracción cultural que tiene Page es el “Antelope Canyon” http://www.navajonationparks.org/htm/antelopecanyon.htm

Uno de los más estrechos y visitados de USA, sus formaciones de arenisca juegan con la luz que se filtra por sus hendiduras y crea unos colores preciosos. Pero claro, eso es si no vais con cuatro todoterrenos llenos de japoneses con mascarillas y la hora de luz es la idónea, si son las cinco de la tarde, con el sol rasante y no veis más que grupos y más grupos de japoneses armados con cámaras, pues como que se nos quitan las ganas. Es curioso porque desde la carretera el cañón es casi una rendija en el suelo. Para no llegar demasiado tarde al Monument V. decidimos dejarlo en tareas pendientes para un siguiente viaje. Con todo, si hacéis noche en Page o pasáis por aquí hacia el medio día, os recomiendo la visita, por las fotos que he visto ha de merecer la pena.

Seguimos ruta, ya en Arizona, hacia el sureste por la interestatal 98. ¿Os he comentado ya que el paisaje es monótono y la carretera es una sucesión de largas rectas? ¿Si? Vaya, pues entonces no me queda mucho por comentar hasta dentro de un rato, salvo que Almu y yo vamos charlando animadamente y comentando cosillas del viaje para suplir el tedio de la ruta. Almu está convencida que en Arizona ganamos una hora respecto a Utah, a mi me suena que no pero suelo ser bastante despistado en temas de horas ¿verdad Quique? Así que me fío de ella, pero al parar a repostar ya en la reserva india, nos damos cuenta de nuestro error, compartimos hora con Utah, así que no llegamos a ver el atardecer en Monument Valley por los pelos. Ojo, que disfrutar del ocaso por esta carretera también tiene su aquél: prados de montaña con arbustos, algunos caballos y vacas, la planicie del Monument Valley que poco a poco se nos presenta ante nuestros ojos, las “mesas” con tonos ocres y rojizos como si estuvieran pintadas, con el sol descendiendo por el horizonte a nuestra espalda, es uno de los momentos más chulos del día, así que no nos quejamos para nada.


Hacemos una parada técnica en Kayenta, el pueblo principal de la zona y donde desayunaremos mañana, y seguimos camino hacia el “lodge” del Monument Valley.

http://www.nationalparkreservations.com/monument_valley_gouldings_lodge.php

Anochece rápidamente y nos cuesta un poco encontrar el desvío. Recordar que es una reserva india y no es que esté todo precisamente iluminado, pero el tener cuatro ojos y no dos hace que Almu consiga ver el desvío a la segunda pasada. El sitio promete: asentado bajo una de las “mesas”, teniendo justo delante las formaciones características del Monument V. que aún se perciben con la escasa luz del ocaso, con un cielo prístino y limpio y apenas alguna casita o cercado para el ganado que apenas mancillan la vista, el lugar es un remanso de paz. Si cerramos los ojos, quizá podamos ver a Ringo Kid- John Wayne- disparando a los indios apaches de Gerónimo desde lo alto de la diligencia en la película homónima de John Ford, rodada aquí: http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2799.html

El lodge está bastante bien, no tenemos aparcamiento frente a la habitación, pero no pasa nada, estamos tan cansados que no lo vamos ni a tener en cuenta. Lo malo es que ya son casi las 9 y ya está todo cerrado, incluyendo en el “todo” la gasolinera, supermercado, y cafetería del sitio. Menos mal que hay máquina de café en la habitación –a seis dólares cada dos cafés, eso si- y podemos medio matar el hambre. La habitación es enorme, comodísima y con unas vistas que se intuyen espectaculares. Charlamos en la recepción con una familia canaria que vive en Los Ángeles y están de vacaciones de Semana Santa con los críos y a descansar, que mañana toca madrugar para ver amanecer.

FOTOS: