sábado, 18 de agosto de 2012

GREDOS RUTA CORTA DESDE MADRID

Ruta veraniega en moto.

Huyendo del calor madrileño, los que ya hemos disfrutado de las vacaciones, proponemos una excursión de medio día para escapar de la jungla de asfalto aunque sólo sea durante un breve tiempo.

La idea era madrugar –pobre Almu, la tengo frita- para aprovechar las horas menos calurosas y estar en casa de vuelta a la hora de comer para no "cocernos vivos" en nuestros cascos a las horas más calurosas.

Salimos de Madrid a las 8:30 de la mañana por la A-4, y tomamos el desvío de la M-50 pasado Alcorcón para dirigirnos hacia Villaviciosa de Odón y tomar la M-501 o “Carretera de los pantanos”, más que conocida por todos los motoristas madrileños. A esta hora apenas hay tráfico y la temperatura hace que se disfrute de la conducción. Seguimos hasta Sotillo de la Adrada, y allí tomamos el desvío para dirigirnos por la AV-915 hacia Higuera de las Dueñas y luego por otras comarcales hacia El Real de San Vicente. La carretera es divertida y se disfruta mucho a esta temprana hora, nada de tráfico motorizado y alguna que otra bicicleta es lo que nos encontramos por aquí. Fincas de ganado, robles, encinas y algún castaño son el paisaje de esta carretera hasta que llegamos al desvío. Nuestro destino no es El Real, sino la carretera que sale a mano derecha pasada la gasolinera que nos lleva hacia Navamorcuende. Esta carretera dejarla anotada en vuestra agenda para venir en otoño, cuando los numerosos castaños y los robles muestran los preciosos colores del cambio de estación. Os dejo alguna foto para que os hagáis una idea.

La carretera, sinuosa, sube sin descanso hacia el monte, serpenteando entre enormes castaños y algún que otro roble que se deja ver entre los enormes árboles del género Castanea. A pesar del madrugón, Almu está contenta de la ruta y le está gustando mucho. Aunque cada vez que ve un pequeño prado entre los árboles lo que le apetece es echarse una siestecilla, je, je.

El paisaje cambia casi al final de la ascensión, hay menos castaños y los pinos y robles son los señores de las alturas de este pequeño puerto de montaña. Se está celebrando un festival de Danza en un precioso paraje del pueblo, os dejo el enlace a el evento en Fb. Aunque termina hoy.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=429046120469638&set=a.145904615450458.32960.110848972289356&type=1&theater


Almu se me dormía por las esquinas

Llegamos a Navamorcuende y tomamos la carretera CM-5054 hacia Marrupe –no sé pero me suena el nombre a dulce árabe- y allí dirección Sotillo de las Palomas –no, no vimos ninguna- y Buenaventura. Para, tras recorrer un paisaje de dehesa con ganado vacuno pastando atravesado por una carretera de largas rectas, llegamos a los pies de Pedro Bernardo, ya en Ávila. La subida al pueblo es una gozada, estrenamos neumáticos en Charo y traza las curvas con la energía de una jovenzuela a pesar de tener ya seis años y 174.000 km. El calor aprieta un poco pero pronto lo dejaremos atrás, al menos momentáneamente, ya que enlazamos con la subida al Puerto de Serranillos, un clásico de los bicicleteros y de los moteros que vienen por Gredos. Es una delicia el ir trazando las curvas, sin nada de tráfico –el primero y único coche nos lo cruzamos llegando al alto- motorizado y sólo algún que otro ciclista que se prueba las fuerzas.

TÚ SI QUE ERES DE P.M.

Parada para estirar las piernas en el puerto, y hacer alguna foto que otra, y nos tiramos a tumba abierta –es un decir, lagarto, lagarto- hacia Serranillos. La carretera pasa por el pueblo y seguimos hacia Navarrevisca, es una carretera con buen asfalto, limpia, y muy divertida y el paisaje es verde, fresco y agradable. En los pueblos se ven muchos coches, señal de que estamos en agosto y los “hijos del pueblo” han vuelto a pasar unos días con sus familias. Nosotros tenemos las nuestras lejos de aquí y el calor aprieta así que toca seguir carretera hacia Burgohondo, Navaluenga y bordeando el exhausto pantano

del Burguillo parada y fonda en una terraza a tomar una cerveza con ambiente motero. Preciosa la GS conducida por una mujer y con acompañante canino incluido.

Ahora toca volver a casa sorteando como se pueda el calor, que ya aprieta, el resto de la ruta no tiene mucho chiste, salvo la cantidad de tráfico en dirección contraria que nos encontramos y los bañistas que como si de una playa se tratara, copan las orillas del Pantano de San Juan a su paso por la M-501.

Tras un tramo de carretera a buen ritmo –ilegal, me temo- llegamos a casa, y en una parada de la EMT vemos una cifra que nos deja atónitos -41ºC-. Glups, cariño vamos a casa que me apetece una limonada.

En definitiva, una ruta ideal para una mañana, desde Madrid, para escapar un poco del calor y del agobio de la gran ciudad.

Saludos