martes, 9 de febrero de 2010

La Vera y El Jerte. En dos ruedas "of course"

Ruta por La vera y El Jerte.
Día libre entre semana, martes, y justo a primeros de febrero. El día amanece soleado y tenemos ganas de moto, ¿qué mejor que darnos un garbeo por Toledo, Cáceres y Ávila en un día? Con un par…
Equipo de invierno, MP3 cargado y muchas ganas: nos ponemos en marcha.
Para ahorrar tiempo, aunque es algo que no me gusta nada, decido llegar hasta Oropesa por autovía. La A-5 no tiene demasiado tráfico, aunque los que van no respetan el límite de 120 ni de Blas. No subo apenas de 120 kms/h porque hace frío, porque no me gusta que me hagan fotos desde coches y porque no quiero que me den puñetazos en los riñones (mi Control Cruise es muy preciso).
Hacemos una parada en Escalona, casi a los pies del famoso castillo, a tomar un cafetito que el fresco ya empieza a encontrar recovecos por los que entrar en el cuerpo.
Además, el viajar por autovía me parece un co…..zo, si, si, con eñe y todo. Para mi están diseñadas para los coches y transporte pesado, no para las motos. Por mucho que me digan que con una LT, GL o moto sport de ciento y pico caballos son divertidas: que no y punto.
El cafetito no está nada mal, el ambiente del bar pues como es de imaginar un día laboral a media mañana; cuatro gatos tomando carajillos, cafés o tostadas. La tortilla de patata que tienen en la barra tiene muy buena pinta, pero no me apetece probarla porque ya comeremos más adelante y no es plan de comer y comer…. Una pena, porque me tomaba tan ricamente un pinchito.
Bueno, seguimos un tramo más por la “jaiguey” para llegar lo antes posible hasta el desvío en Oropesa. El día se está medio nublando y se nota la bajada de temperatura a nada que no nos da el sol, pero parece que más adelante se ven claros.
Oropesa es un pueblo grande, situado en un punto elevado de la ruta entre Extremadura y el centro peninsular.

http://www.castillosnet.org/programs/castillosnet.php?tip=inf&dat=toledo/TO-CAS-015

http://www.e-oropesa.com/

No nos entretenemos mucho ya que, por desgracia, no tenemos tiempo. Pero el pueblo es bonito y las vistas desde el Castillo/Parador son espectaculares. Paramos medio segundo la moto en las murallas para disfrutar brevemente del paisaje y seguimos ruta. Una pequeña anécdota y es que un pastor alemán, al que no le gustaban las motos (o el ruido) se nos lanza con la aviesa intención de mordernos. Era un cachorro grandote y me da que se las estaba dando de chulo. Pero bueno, el dueño tenía bastante peor pinta que el perro, pero bueno.

La ruta empieza a ser chula, el desvío dirección Las Ventas de San Julián, para entrar en la Vera por Madrigal de la ídem. La carretera no es gran cosa, es mas bien recta y con buen asfalto. Pero el paisaje es una pasada; parece que corta como un chuchillo la mantequilla unas enormes, extensas y pobladas por toda clase de animales, dehesas. A un lado, decenas (más bien centenas) de grullas grises descansando y recuperando fuerzas para el largo viaje al continente africano; al otro, todo tipo de cuadrúpedos: ovejas, vacas y unos caballos preciosos de raza española. El tramo de carretera nos encanta a los dos.
Las Ventas de San Julián (1)
Pero claro, siempre te encuentras tontos en el mundo y nos tiene que adelantar una petarda (si, era una mujer) con un Lexus (madre mía qué peazo carro) en un tramo de recta (menos mal) con una línea continua bastante fácil de ver. Pero bueno, ya digo que TONTOS los encuentras hasta debajo de las piedras.

Llegamos a La Vera y la carretera borde al Embalse de Rosarito, formado reteniendo el curso natural del río Tiétar. No nos detenemos en Madrigal, seguimos camino hasta Villanueva para hacer una corta parada que en principio iba a ser cafetera pero se convierte en cervecera (sin alcohol en caso del driver) y una vez descansados seguimos ruta. No acaba de abrir el día, pero a ratos luce el sol y la temperatura es bastante buena.
Pasamos Losar, Jarandilla y Aldeanuela antes de alcanzar Cuacos de Yuste. No me extiendo en el pueblo, ni en el monasterio ni otros atractivos del pueblo que ya conté algo el otro día. Nos acercamos a Garganta de la Olla a comer y repetimos sitio;
http://www.paradareal.com/

Bien de precio, sobre todo por la relación con su calidad. El lugar es tranquilo y comemos solitos de hecho. Por si os interesa, funciona como casa Rural y no está nada mal por lo que veo. Y la situación es estratégica para hacer rutas por la zona.
Tras la comida, el plato fuerte de la jornada, a pesar del cielo encapotado, es el Puerto del Piornal. Es curioso porque he pasado por La Vera unas cuantas veces, y otras tantas por el Valle del Jerte, y nunca había pisado este puerto. Espectacular se queda corto, y estamos en febrero que los árboles (robles en su mayor parte) están sin hojas y no luce el sol, porque esta carretera en otoño o primavera ha de ser un regalo para la vista.
El Piornal (10)
Aún así, el invierno también deja ver cierto encanto; las cascadas, los arroyos, los troncos de los árboles viejos, retorcidos y heridos por el paso de tantas estaciones, no nos dejan indiferentes. Un tramo de carretera muy recomendable.

El Piornal (1)
Coronamos el puerto y arribamos a el Piornal, bonito pueblo con unas vistas inmejorables del Valle del Jerte. No es época de su mayor atracción turística (los cerezos en flor) pero está bonito y en todos los rincones nos recuerdan cuál es el producto estrella:Venta de cerezos en maceta, cooperativas de cerezas, casas rurales con nombres “ad hoc”. Etc.
El descenso del puerto es muy bonito, aunque el paisaje ha cambiado por completo con respecto a la vertiente verana del puerto: de robles a cerezos. Tras unas cuantas curvitas, llegamos al fondo del valle donde repostamos el depósito de la Gorda, que estaba ya un poco justito el pobre.
Nos damos cuenta de una de las características del valle es su micro clima, no hace nada, pero nada de frío. Estás en el valle, viendo las cumbres nevadas muy cerca y no sientes nada de frío. Perfecto.
Se empieza a hacer tarde y nos toca espabilar si no queremos convertirnos en témpanos de hielo (luego comprobamos que no es para tanto). Almu alucina con la subida del puerto, con los miles de cerezos que se ven desde la carretera, con las terrazas de cultivo y con las montañas nevadas. La verdad es que el paisaje es de postal. Tengo claro que volveremos en primavera, si es durante la floración del cerezo, mejor.
Pasamos Tornavacas (alucino cómo no está la carretera desdoblada en este pueblo) y seguimos dirección Barco de Ávila y Ávila. En la carretera apenas encontramos tráfico y no hace, a pesar del ocaso, demasiado frío. Aún así en ävila, en lugar de tomar la nacional hacia Villacastín, tomamos la de peaje por aquello de prevenir placas de hielo y ahorrar tiempo. Pero creo que no hubiera hecho falta.
Con todo y con eso, llegamos a Guadarrama sin contratiempos y la bajada a Madrid se hace en un plis, con algo de atasco por la zona de Pozuelo, pero poco más.
En definitiva, una ruta fenomenal, muy motera y divertida. Alterna curvas, carreteras secundarias (es decir, tranquilas) con buenos paisajes y buenos sitios donde comer.
Desde Madrid es algo larga (unos 520 kms), es mejor realizarla en horario de verano o directamente durmiendo por allí. Por lo demás, volvimos contentos de la escapada, aunque el conductor bastante cansado.
He de reconocer que Almu se portó como una jabata, aguantado la tunda de kilómetros sin pestañear y feliz como una perdiz. Vamos, con ganas de volver.
Cosa que haremos, DM.
Saludos

jueves, 4 de febrero de 2010

Sábado, sabadete....

Uf, no está uno acostumbrado a disfrutar de dos fines de semana seguidos y aprovecharlos al máximo. Normalmente me toca trabajar durante los susodichos y es una gozada poder compartir el tiempo con los tuyos sin tener que estar pendiente de trabajar ni de la hora de largarme a la oficina.
Además ha hecho un tiempo magnífico para salir de casa y buscar horizontes amplios. Y así lo hemos hecho.
El fi de semana pasado, preparamos dos rutas por si la cosa de la "méteo" se ponía chusca como así fue. La primera ruta, transcurría por Sigüenza, Medinaceli (Sigu y Medina para mis carnales, osea)o la comarca de la Arquitectura Negra de Guadalajara. Pero la previsión de lluvia y frío no hacía aconsejable meterse por aquéllos páramos, que el invierno en la zona no es para tomarlo a broma.
Así que nos decidimos por la segunda ruta, que era recorrer la Comarca de la Vera hasta Plasencia y, quizá, el Jerte. Aunque claro, era picar demasiado alto en cuanto a las horas de luz en invierno y era de prever que no nos daría tiempo a toda la ruta.
Recogemos a los madrileños (Isi) antes de tomar la carretera a buscar al toledano en su piso de Sotillo de la Adrada. La carretera al ser sábado está algo saturada pero el día pinta genial, hace fresco pero el sol augura un día chulo.
Cambiamos de coche por aquello de gastar gasoil y no gasolina, además de la ganancia en amplitud que supone el coche de Quique respecto al “Cacahuete”. Con un rato para cargar el Ipod, podemos disfrutar de la música de Quique, un “popurrí” curioso y algo disparatado a veces, pero siempre con buena música.
A Quique, como buen conductor de coche, no le gustan mucho las curvas e intenta huir de las carreteras que me atraen como la miel a las moscas. Con lo que la ruta y sus consabidas curvas, que discurre entre Arenas de San Pedro y la Comarca de la Vera pasando por Candelada, no son para nada de su agrado. Ignorando un poco de sus quejas llegamos a nuestra primera parada del viaje, Jarandilla de la Vera y su Parador: toca cervecita, vinito o café según el caso: el edificio del Parador es el antiguo Palacio de los Condes de Oropesa, reconvertido para su uso y disfrute en establecimiento hotelero; el patio de Armas, sirve a los visitantes para solaz y descanso en una “moderna” terraza.
http://es.wikipedia.org/wiki/Condado_de_Oropesa
Castillo de los Condes de Oropesa
Tras el descanso y las primeras fotos, nos ponemos en marcha de nuevo siempre dirección Plasencia.
Pasando innumerables “pasos elevados”, si ésas plataformas elevadas que sirven como pasos de cebra y a la vez obligan a los coches a reducir la velocidad. No penséis mal, no me parece mal el invento, porque hay de cada desalmado que corre que se las pela en núcleos urbanos, pero reconocer que es una castaña pilonga atravesar un pequeño pueblo y tener que sortear seis o siete de los susodichos pasos.
Les comento a los compis qué son unas construcciones que se ven desde la carretera. Les indico, sin ser nada pesado por cierto, que son secaderos de pimentón, que como todo el mundo sabe es el producto estrella de la zona. Para los que no sepan de qué va eso del pimentón, que alguno habrá que no lo sepa, os dejo una cosilla que he visto en internete:
http://www.alextur.net/Senderos/numero11/pimenton/pimenton.htm

Una visita “obligada” si se viene por La Vera es el Monasterio de Cuacos de Yuste, última morada del Emperador Carlos I de España y V de Alemania que, en un caso curioso de reflexión en un rey, decidió abdicar del trono e iniciar una vida de retiro espiritual en el monasterio.
Más información, en la red en decenas de sitios, auque donde esté una buena enciclopedia en papel…pero bueno, como sois unos comodones:
http://enciclopedia.us.es/index.php/Carlos_I_de_Espa%C3%B1a

Antes de llegar al monasterio, nos detenemos para que Quique conozca el “Cementerio Alemán”; un sitio curioso y con una historia para indagar, la verdad. La “Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge”, es una asociación humanitaria que se dedica a velar por las tumbas de soldados alemanes caídos en guerra. En España se encontraban tumbas de soldados alemanes caídos en las dos guerras mundiales y el proyecto se inició en los años 80 y se inauguró en junio de 1988.
El sitio es silencioso, recogido, tranquilo y agradable a pesar de ser un cementerio, o quizá por eso mismo. En la placa de la entrada se indica que descansan 28 soldados de la 1ª y 154 de la 2ª y son llamativas las edades de los soldados, la mayor parte eran veinteañeros. Una visita recomendable si se pasa por aquí.
dietrich krebs
Llegando al monasterio, por la hora nos acercamos a Garganta de la Olla, para llenar el estómago, que ya habrá tiempo de llenar el espíritu con la visita vespertina al monasterio. Garganta de la Olla tiene una situación privilegiada y el lugar es precioso, la verdad. No os doy más información y así os acercáis por aquí, de verdad que merece la pena.
Pero comimos genial, un menú por diez “euretes” y justico al lado de la plaza, bien, bien.
Antes de seguir, paramos a ver unas cascadas de la garganta, sin subir mucho monte porque no es el momento, y estamos un ratillo agradable tirando alguna foto que otra.
fall

De regreso al monasterio, “o tempora o mores” nos encontramos el consabido autocar de mayores, agghhh!!!! Otro monumento lleno de gente visitándolo (que están en su derecho por otra parte). Pero bueno, la entrada sale por 2.50 euros sin guía, no recuerdo el precio de visita guiada. La historia del lugar no os la cuento que a mi me pilló muy joven cuando lo construyeron así que no me acuerdo.
Pero bueno, mientras visitamos el sitio las “chavalas” se dedican a pasear por el monte y hacerse unas fotos súper-mega-fashion, je, je. Anda que no!!!!!

Vuelta a la carretera, a pasar por los famosos “pasos elevados” y a ver más secaderos de pimentón, elemento arquitectónico del que apenas hago mención debido a mi famosa austeridad de palabra. No soy cansino ni nada!!!!!!!!!! El atardecer se nos echa encima y queremos llegar lo antes posible a Plasencia, más que nada para ver la ciudad con algo de luz.
soluciones habitacionales "de toda la vida"
Aparcamos en el centro y nos dedicamos a dar una vuelta; visita a la catedral (si, la que está como a medias) y aunque el claustro de la iglesia gótica es precioso, no nos merece estar más tiempo que el justo. Paseo por parte de la judería y visita breve al parador (no está mal el sitio, no). Para las chicas la ciudad pues “ni chicha ni limoná” y para nosotros tampoco es que sea una cosa grandiosa, aunque creo que merece una visita con más tiempo y mejor luz.

Posdata: las huchas con forma de bellota no tienen desperdicio. ;-)
El regreso, pues sin pena ni gloria o, al menos, sin algo destacable. La autovía desde Plasencia hasta Navalmoral está muy bien, recién estrenada o casi. Parada en una estación de servicio para ir al ídem y tomar un “cocacolo”. Parada que aprovechamos los freaks de la fotografía para, pertrechados de trípode, la Nikon con el 70/300 mm y un chaleco reflectante, nos apostamos en un lateral de la autovía para (intentar) hacer unas fotos a la luna llena: total “pa ná” que decía el humorista.
Paradita en Sotillo, en Casa Meláneo, a meternos unas buenas “revolconas”, unos calamares y morcilla de la zona (delgada y jugosa) con unas cervezas fresquitas.
Y nada, a casa que ya es tarde y hace fresco.
Hasta la próxima….